11 de octubre de 2013

What About Us.



Capitulo Treinta y Cuatro.

Estacione en el lugar designado por el dueño de la fiesta. Antes de bajar observé el lugar, teníamos que caminar al menos una cuadra para poder llegar a la quinta en donde se estaba realizando la fiesta. Al parecer la cantidad de paparazis que se encontraban en aquella cuadra, era impresionante. No iba a ser fácil pasar desapercibido y mucho menos cuando a mi lado estaba Lali Esposito.

-¿Estás preocupado por algo?
Sentí su voz entre mis pensamientos. La miré y negué a la vez.
-¿Seguro? –me preguntó sin creerme-
-Tengo que admitir que me da un poco de miedo pasar por todos esas cámaras -admití-
-Y es difícil –suspiró- pero no te preocupes, vas a salir muy bien en todas las fotos –sonrió-
Reí nervioso y ella posó una de sus manos sobre la mía. La miré fijamente y ella solo sonrió.
-No quiero salir en la presa como tu nueva conquista, o tu nuevo novio –aseguré-
Y su mano de inmediato se alejó de la mía. Su rostro gesticulo una mirada fría y molesta. Tal vez no había sido la mejor manera para decirlo.
-Sabes que eso iba a pasar si venias –dijo seria-
-Si pero no me imagine que habrían tantas cámaras y…
-Si te queres ir, podes hacerlo –interrumpió-
Su voz era áspera y dura. Estaba molesta, lo notaba.
-No se trata de eso.
-¿Y de que se trata entonces? –Me preguntó- yo no te voy a exponer a que todo el mundo crea que sos mi novio y a vos te de vergüenza.
-Lali no… -suspiré- entendiste mal.
-No lo creo.
-Si –la miré pasivamente- no se trata de que me de vergüenza que me vean con vos o si crean que soy tu novio… es solo que... no sé si es bueno para mi vida personal que me involucren con vos –traté de explicar-
-Entonces ándate, es lo mejor que podes hacer –sonrió falsa-
-No te voy a dejar sola.
-Y tampoco te vas a arriesgar a que te vean conmigo –ironizó-
-Creo que aún no es el momento.
-¿No es el momento? –rio cínicamente- eso debería decirlo yo! Yo soy la famosa, a mí se me va a criticar con quien estoy, yo soy la más perjudicada si me ven con vos –aseguró- vos no tenes mucho que perder, en este medio sos un anónimo mientras yo… yo si tengo muchísimo que perder y sin embargo me estoy arriesgado a salir con vos porque simplemente creo que vale la pena –exclamó molesta-
-Y vale la pena pero necesito tiempo.
-No, vos necesitas coraje para enfrentar esto –y sus ojos se cristalizaron sin su autorización- Sé que tal vez te mereces algo mejor que yo… ¿Crees que no lo sé? ¿Crees que no sé qué es por eso no queres que te vean conmigo?
-Estás equivocada, vos estás llevando las cosas a otro tema y…
-Cállate.

Abrió la puerta y salió rápidamente sin que pudiera alcanzar su brazo. Camino a paso rápido y no paso más de cinco segundos y las cámaras tiraban sus flashes sobre el cuerpo de Lali.
Y yo era un completo idiota. No la había seguido, y era cierto que tal vez no tenía el valor de salir del auto junto a ella. Aún no.

Cuenta Lali.

Camine a paso rápido y sin siquiera mirar a las cámaras. Tenía una mezcla de sentimientos que no podía controlar. Estaba molesta y triste a la vez.
Me hubiera gustado escuchar otra cosa de la boca de Peter, me hubiera gustado que no me dejara caminar sola hasta la fiesta, me hubiera gustado que yo fuese lo suficientemente buena para él, me hubiera gustado no estar sintiendo todas estas malditas cosas por él.
Éramos como el día y la noche, siempre cerca y nunca juntos.
Nada iba a resultar entre nosotros, él y yo definitivamente éramos muy diferentes. No íbamos a lograr nada juntos, y no me iba a permitir sentir algo más por él cuando sabía que algo entre nosotros nunca iba a funcionar.

Entre a la fiesta sin siquiera tener que haber mostrado la estúpida pulsera fucsia que tenía en mi muñeca. Los guardias me reconocieron de inmediato y me lanzaron miradas de fuego que simplemente ignoré.
El lugar estaba lleno de gente de todo tipo. Famosos, gente que siempre está detrás de escena, modelos, amigos de los famosos, diseñadores, etc. Suspiré y antes de que pudiera caminar, alguien me agarro del brazo.

-Amiga! –exclamó-
Giré y lo vi a Federico. Le sonreí y lo abrasé de inmediato.
-Estás tan divina, hermosa, diosa, fantástica, fabulosa! –Exclamó mientras me observaba de pies a cabeza-
-Vos también –le sonreí-
-Linda –besó mi mejilla- pensé que no ibas a venir.
-Me retrasé un poco pero acá estoy –dije un poco desganada-
-Vamos a mover ese culo tan bonito que tenes toda la noche –palmeó mi cola-
Le sonreí y él me agarro de la mano.
-Estoy con los chicos, también esta Euge, vamos para allá.
Asentí y camine junto a él. Saludamos a casi todos los que nos encontrábamos en el camino, hasta que llegamos al grupo de siempre. Los salude con la mejor sonrisa falsa que podría haber hecho alguna vez en la vida.

-¿Viniste sola? –Me preguntó Euge-
Asentí suavemente al recordar que Peter se había quedado afuera y seguramente se había regresado a su casa.
-Hey! ¿Estás bien? –Me preguntó mi amiga-
-Si gorda –sonreí- todo bien.
Me integre al grupo de inmediato para que mi amiga no preguntara más. Y entonces fingí que estaba bien, todos me creyeron. Menos yo, que sabía cómo me estaba sintiendo dentro de mí y no me estaba gustando sentirme así. Me dolía.
-¿Cuándo te vas a Brasil? –le pregunté a Euge-
-Quizás mañana o pasado mañana.. ¿Por qué? ¿queres ir? ¿Cambiaste de opinión? –preguntó esperanzada-
-No –reí- ya te dije que no aunque… bueno no sé, capaz que cambie mi opinión pero no lo creo.
-Sos tan complicada –exclamó mi amiga-
-Por eso soy tu amiga ¿no? –reí-
-Claro, claro –reímos-

Me ofrecieron un trago pero realmente no tenía ganas de tomar. Saque un cigarro y me puse a fumar, recordando que quizás si Peter hubiera sido un poco más valiente, ahora estaríamos los dos acá fumando.
Miré alrededor y vi a personas de todo tipo. Gente que me agradaba y que no. Gente que quería fama, cámaras y dinero y gente buena onda, humilde, y con cero divismo.
A mi lado llegó un actor, creído y soberbio. Se partía y siempre que lo veía se acercaba para chamullarme, nunca lo había logrado porque la verdad estaba bastante usado para mi gusto, además que se había acostado con Eugenia y no daba.
Lo único que él quería era tener fama, y miles de amoríos con famosas. Estaba hace muy poco tiempo en la tele y estaba necesitado de fama.

-Que locura encontrarnos acá bonita –me susurró el oído-
Me alejo rápidamente y lo miré con mala cara.
-Detestable –musité-
Él rio y yo miré hacia otro lado.
-¿No me vas a hablar? –preguntó casi gritando-
-No tengo ganas.
-Ah boeee.. Entonces queres hacer otra cosa que no sea hablar –dijo pícaro- no sabía que fueras tan directa Lalita.
Bufé molesta y lo miré fijamente.
-Primero que todo siempre he sido MUY directa con vos, segundo no me digas Lalita porque te juro que te vomito en la cara acá mismo y tercero grábate bien en la cabeza que no voy a estar con vos, ni ahora ni nunca ¿estamos? –le dije completamente irritada-
-Sos tan pesada flaca.
-No me importa tu opinión así que ahórratela y ándate de acá ¿sí?
-Típico de flacas tan famosas como vos, se creen que lo tienen todo y son una soberbias de mierda…
-Me aburriste.
Le tiré por la cabeza el contenido del vaso que tenía en mi mano. Él chico de inmediato empezó a gritar y yo simplemente me fui de ahí. No tenía ganas de bancarme a ese tremendo pelotudo.

Fui hasta la barra y pedí un daiquiri. Necesitaba algo relajante. Me apoye en la barra y sin saber cómo y cuando apareció, sentí la voz de Peter a mi lado.

-Me gusta ser tu amigo.
Lo miré sorprendida y él estaba sonriéndome. Y jure que me iba a desmayar con tan solo verlo. Miré hacia otro lado apretando mis labios para que mi sonrisa no se escapara.
-¿No vas a preguntar porque? –me cuestionó-
-¿Por qué? –lo miré-
-Porque me permite estar con vos sin que sientas que deseo algo a cambio, sin tener algo serio y sin tener que detrás de vos como todos esos babosos.
Y mi sonrisa se escapó de mis labios. Él rio suavemente y luego se puso frente a mí.
-Perdóname por ser tan cobarde a veces, tan jil y tan…
-No importa –interrumpí-
-Sí que importa Lali, yo sé que te importa.
Hundí mis hombros mientras bajaba mi vista y él se acercó a mí. Paso su brazo atrás de mi nuca y me abrazo.
-No sabes lo difícil que fue encontrarte entre toda esta gente –susurró en mi odio que estaba tapado por mi cabello-
-¿Y porque me buscaste? –le pregunté-
-Porque vale la pena buscarte, estar con vos, hacerte feliz –murmuró-
Me separe de su abrazo pero quedamos igual de cerca. Lo miré fijamente a los ojos y sonreí.
-Enserio, lo siento –susurró-

Una de sus manos bajo hasta mi cintura y la otra se posiciono en mi mejilla, acariciándola suavemente.
-Yo sé que esto es pronto aun y entiendo que no estés acostumbrado a las cámaras pero… -suspiré- yo quería que esta noche estuvieras conmigo.
-Y acá estoy –sonrió- y no me voy a ir.
-¿No te va a importar que te vean conmigo? –le pregunté-
-No –rio- vos sos lo suficientemente buena para mí y yo estoy en desventaja para ser bueno para vos –aseguró-
-No –reí-
-Si –afirmó-
Negué y le sonreí.
-¿Sabes algo? –Le pregunté y él negó- Hasta ahora me había jurado a mí misma que estaría bien sola, porque nada merecía el riesgo pero vos… vos sos la única excepción.
Peter sonrió y se acercó a mi boca.
-Al fin estamos de acuerdo en algo, vos también sos la única excepción.
Y su boca se unió con la mía. Sus labios rozaron suavemente a los míos y sin dejar pasar más tiempo, me hundí en un intencionado beso lleno de verdad.

Y éramos tan diferentes pero a la misma vez tan completos cuando estamos el uno al lado del otro, que aún me hacía tener alguna esperanza junto a él.

Continuara...


Divinas, las quiero inmesamenteeeeeee(L) GRACIAS POR SIEMPRE ESTAR. Voy a tratar de subir seguido si o si... Gracias por entenderme, son tan genias, se merecen el cielo chiquitas. Ya saben cualquier duda a mi twitter! @Chilelaliter . Siempre leo todos los comentarios del blog y son tan lindas. Sobre todo la que me escribio uno bien largo, necesito saber quien es, me hizo emocionar. Gracias!!!
Y ahora a dormir, fue un largo día. Besos! y disfruten los capitulos!!

10 de octubre de 2013

What About Us.



Capitulo Treinta y Tres.

-¿Qué vamos a hacer esta noche? –Preguntó  Peter-
Lo miré sorprendida pero a la misma vez mi corazón saltaba de alegría por aquella estúpida pregunta. Dijo <Vamos> ósea que… me está considerando en sus planes de esta noche.

Volví a mi vista al placard y seguí buscando el vestido perfecto para esta noche.
 -Estoy invitada a una fiesta –respondí-
-¿De quién? –Preguntó interesado-
-Un famosillo por ahí –sonreí-
-¿Vas a ir?
-Si
-¿Sola?
Y por un momento pensé en invitarlo pero iba a ser un poco cursi preguntarle.
Negué y él encarno una ceja.
-¿Con quién vas a ir? –me cuestionó-
-Con alguien –sonreí- mejor dicho un chico.
Él solo asintió mientras arrugaba su frente.
-¿Vos tenes planes? –le pregunté-
-No, pensaba en hacer algo con vos pero veo que ya tenes una cita y..
-Tenemos una cita –lo interrumpí-
Su mirada se posó sobre la mía por algunos segundos hasta que capto mi indirecta.
-Vos sos ese chico, con vos voy a ir a la fiesta –aseguré-
Él rio y achino sus ojos. Y su maldita forma de reír me hacía latir el corazón más rápido.
-¿Y no pensabas preguntarme antes? –preguntó riendo-
-No
-¿Y si te digo que no?
-Me busco a otro acompañante –afirmé-
-¿Tan fácil?
Suspiré riendo y camine hasta a él.  Llegue a su lado y le sonreí completamente soberbia.
-Peter –exclamé- ¿Cuándo vas a entender que todos morirían por salir conmigo? –Dije agrandada- así o más fácil es buscarme a otro y no voy a dudar en hacerlo, si me decís que no.
-No vas a necesitar buscar a otro.
-¿No? –pregunté sonriendo-
-Yo voy a ir con vos.

Y la felicidad aumentó dentro de mí. Peter me estaba desordenando completamente el esquema que tenía para mi vida sentimental. Estaba haciéndome sentir que él podía llegar a valer pena, a que él si me podía hacer feliz y que no necesitaba a buscar a otro porque con él me bastaba.

-Entonces, anda a cambiarte –camine hasta mi placard nuevamente-
-¿Cómo debo ir específicamente?
-Lindo
Él rio y yo lo seguí.
-¿Algo más?
Me volteé y lo miré fijamente.
-Vos sabes perfectamente como debes ir.
Le guiñe un ojo y me volví a buscar un vestido.
-¿Va a alguien que conozca? –preguntó
-Tal vez, no sé a quién conoces y a quien no –respondí-
-¿Tu amiga?
-¿Euge? –le pregunté-
-Si
-¿Te gusta Euge? –me volteé rápidamente-
Él rio y negó a la misma vez.
-¿Por qué? ¿Estás celosa acaso?
-Claro –reí- pfff!! Como te gustaría ¿no?
-La verdad es que no.
-No creo estar muy de acuerdo con tu respuesta –reí-
-La verdad es que no me gusta que me celen por todo –explicó- pero viniendo de vos, podría considerarlo atractivo.
-¿Por lo que sexy que soy verdad?

Peter rio y camino hasta mí. Lo miré atenta hasta que se acercó peligrosamente a mí. Una de sus manos se posó en mi cintura y la otra hasta mi cuello, casi llegando a la nuca.
Su cuerpo se apegó al mío y su mirada penetró intensamente la mía.
-Sos muy sexy –susurró-
Mordí mi labio inferior y lo mire fijamente.
-Y no te imaginas todo lo que estás provocando en mí.
Finalizo para luego atacar mi boca con un beso descontrolado y apasionado. Un beso que se patentaba como los que siempre nos dábamos. Un beso tan nuestro, casi al borde de la  lujuria, tan <nosotros>.

Cuenta Peter.

Faltaban diez minutos para las doce de la noche cuando la vi. Tan linda como ella sola, tan diosa como para que todos desearan estar con ella, tan brillante como una estrella y tan Lali que me hizo querer que fuera exclusivamente mía.
Me acerqué a ella mientras caminaba a mi auto. Le di una de esas sonrisas que sabía que la mataban y agarre su mano.
-Estás hermosa.
Susurré antes de besar ligeramente su mejilla. Miré su boca y sus labios estaban completamente rojos, el deseo carnal de arrancarle ese labial a besos había despertado en mí.
Ella sonrió tan única y entrelazó sus dedos con los míos.
-Vos estás buenísimo –aseguró-
-¿Estoy vestido para la ocasión? –pregunté-
-Perfectamente.

Caminamos hasta el auto sin que nuestras sonrisas desaparecieran. Le abrí la puerta del copiloto y luego me fui a mi puerta para subir a manejar mi auto.
-Enserio, estás muy muy muy linda.
-Gracias Peter.
Le guiñe un ojo y encendí el motor.
-¿Hacia dónde? –pregunté-
Lali me mostro la dirección por su celular y acelere hacia nuestro destino que quedaba a casi media hora.
Lali encendió la radio y para su suerte estaban pasando uno de sus temas más conocidos. Se puso a cantar y a bailar como loca mientras yo solo la miraba de reojo y admiraba su talento. Si de algo estaba seguro sobre ella, era que le encantaba la música. Y amaba su trabajo.

-¿Alguna indicación para no arruinar tu noche? –le pregunté luego de unos veinte minutos de recorrido-
-¿Necesitas alguna indicación? –preguntó-
Hundí mis hombros y negué a la vez.
-Lo preguntaba por si no queres ser vista con un tipo como yo.
-Relájate, adentro no van a ver ni periodistas, ni cámaras, ni paparazis, ni chismosos, ni nada de nada –sonrió- es una fiesta exclusiva.
-Wow, ¿me tengo que sentir V.I.P? –le pregunté riendo-
-Obviamente! –Rio-
-Supongo que si habrán paparazis afuera de la fiesta.
-Claro, como siempre.
-¿Y qué tengo que hacer? –le pregunté-
-Caminar hacia la casa y nada más –contestó riendo- ¿acaso nunca has una fiesta de famosos? –preguntó sorprendida-
-Claro que he ido –reí- y a muchas, pero la verdad es que nunca he llegado junto a una famosa tan <famosa> como vos.
Lali rio.
-No te preocupes, de seguro mañana apareces como el novio de Lali Esposito pero nada más –ironizó mientras reía-
-No te debería dar risa algo que sabes que va a pasar así.
-Me rio porque siempre me pasa lo mismo! A penas me ven con un chico dicen que es mi novio y no! –Exclamó- pero no me importa, ¿a vos te jode en algo si pasa eso? –le pregunté-
-No
-Entonces no hay de qué preocuparse lindo –me sonrió- hoy la vamos a pasar divino, vas a conocer a muchísima gente y vas a darte cuenta que no es tan malo ser famoso.
-La verdad no me emociona mucho conocer a gente famosa pero bueno… –reí- si te hace feliz eso.
-Me hace feliz que vos me acompañes –musitó-
La miré por un segundo sorprendido y ella sonrió tan tierna como pocas veces.
-Eso me hace feliz –concluyo-

Y sin pensarlo más de una vez, me corrí hacia un costado de la autopista y me estacioné.
-¿Qué haces? –preguntó desentendida-
La miré y mi boca se abrió para regalarle una de mis más sinceras sonrisas.
Me acerque a ella y la besé. Y es que era imposible no querer darle un beso cada vez que me hablaba y me sonreía da esa manera.

Continuara…

3 de octubre de 2013

What About Us.



Capitulo Treinta y Dos.

El auto de Mónica estaba estacionado justo afuera de la puerta principal de nuestra casa. Se bajó de su auto y tocó el timbre. Antes de caminar hacía la puerta, Natalia bajo rápidamente las escaleras y le abrió la puerta a su amiga. Observé desde la sala como se abrazaban mientras Mónica se reía.
-La vamos a pasar de maravilla gordita –exclamó su amiga-
-Estoy lista para ir a vivir la vida loca –aseguró Natalia-
Y esas palabras me dejaban en un abismo tremendo. Ella tenía que disfrutar y pasarlo bien, yo iba a estar bien sin ella y suponía que ella debería hacer lo mismo, estar bien sin mí.
-Voy a recoger las últimas cosas y bajo, espérame –musitó Natalia antes de subir rápidamente por las escaleras-
Mónica no dudo en caminar hacía la sala, obviamente me había visto y su intención parecía ser venir a joderme. La última vez que nos vimos no la había tratado tan bien, y sabía que eso a ella le calentaba la sangre.
Sus largas piernas desnudas se detuvieron frente a mí. Miré su rostro y encarné una ceja sin decirle nada. Ella me miro seria y fue inevitable no bajar mi vista hasta su escote. Esta chica no se iba a cansar nunca de coquetearme.

-¿Necesitas algo? –Le pregunté, luego de volver mí vista a sus ojos-
-¿Qué carajo haces acá? –me preguntó-
-¿Perdón? –Pregunté riendo- ¿vos me estás preguntando qué hago en MI casa?
-Es la casa de mi amiga –corrigió-
-¿Tu amiga? –reí-
-¿De qué te reís? –Preguntó de mala forma-
-Estás demente –camine hasta el sofá y me senté ahí-
Mónica me miro algunos segundos con un grave gesto de ofendida. Tome el control de la tele y la prendí, ella camino rápidamente hasta mí y me arrebato el control de las manos.
-Hey, ¿Qué te pasa? –le cuestioné molesto-
-¿Te arrepentiste de ser tan hijo de puta con mi amiga y volviste a joderla? –preguntó molesta-
-No –dije serio-
-¿Entonces qué haces acá?
-ES MI CASA –le grité mientras me levantaba- y no tengo porque darte explicaciones a vos.
-Dejaste echa mierda a mi amiga durante dos días y ahora venís como si nada y te haces el dueño de casa –exclamó-
-¿Qué te importa a vos? ¿Acaso no tenes una vida que te preocupas de la mía?
-Me preocupo por mi amiga –aclaró-
Volví a reír cínicamente, me acerqué un poco a ella y seriamente le hablé.
-¿Y cuándo te lanzaste encima mío esa noche, te preocupaste por tu amiga?
Ella inmediatamente se puso tensa e hizo una mueca desagradable. Se alejó nerviosa y camino hasta las escaleras.
-Amiga, ¿estás lista? –gritó escaleras arriba-
-Si si..
No le saque la mirada de encima ni un segundo, ella no me miro más hasta que Natalia bajo. Sus valijas estaban al lado de la puerta y debían pesar una enormidad. Me acerqué a ellas y tome las valijas.
-¿Dónde las dejo? –Le pregunté a Mónica-
-En mi auto.
Y salió de la casa. La seguí y deje las valijas en la maleta del auto. Antes de que Mónica se subiera a su auto, me acerqué a ella y murmuré muy cerca de su oído.
-Cuida a tu amiga, y disfruten el viaje –la miré a los ojos- y no te preocupes por mí, yo me sé cuidar solo linda –le guiñe el ojo y desaparecí de su vista.

Mónica sabía que desde aquella noche, la relación entre ella y yo había sido bastante tensa.
El verano pasado ella me había coqueteado en varias ocasiones, y una noche me siguió hasta el baño y se lanzó encima de mí. Fue algo extraño porque reconocía que ambos estábamos ebrios, pero ella estaba bastante consiente de que me tenía ganas de hace un buen tiempo, y lo único que quería era acostarse conmigo. No lo hicimos, pero si nos besamos como locos durante toda esa noche. Después de eso me provoco cuantas veces pudo, pero nunca más volvimos a besarnos. Ella era la mejor amiga de mi novia y realmente, no merecía la pena perder a Natalia en ese momento.

Entre a la casa y Natalia estaba guardando unos papeles en su cartera. Me miró como esperando algo, y lo único que hice fue acercarme a ella y abrazarla.
-Disfruta el viaje –susurré-
Ella asintió y se alejó de mí.
-¿Qué vas a hacer vos? –me preguntó-
-No sé, supongo que me iré unos días a pinamar con los chicos.
-Cuídate ¿sí? –me miro tierna-
-Vos cuídate –subí mi mano hasta su mentón y lo acaricié- y… disfrútalo, enserio.
-Lo voy hacer –sonrió-
La bocina del auto de su querida amiga, sonó. Ella guardo unos papeles en su cartera rápidamente y luego me miro.
-Te voy a extrañar –musitó-
-Yo también.
-Te amo –sonrió- y no me respondas nada ¿sí?
Asentí. Y de un ligero y rápido movimiento, sus labios chocaron por menos de cinco segundos los míos. Riendo salió de la casa.
Y desde ahora estaba oficialmente de vacaciones. ¿Panorama? Ninguno. ¿Ganas? Tampoco. ¿Algo en mente? Lali.

Cuenta Lali.

Un nuevo día comenzaba. El gym estaba vació y mi rutina diaria de dos horas ya estaba por acabar.
El entrenador, que por cierto era extremadamente sexy, vino hacía mí. Me sonrió como siempre lo hacía y luego recorrió todo mi cuerpo con sus ojos sin discreción alguna.

-Ya estamos por hoy, Lali –musitó-
-Uhm, ok –sonreí-
Me levanté de la máquina para piernas y me estiré por última vez.
-Ayer te estaba esperando, ¿Por qué no viniste? –me preguntó-
Sonreí al recordar el buen despertar que había tenido.
-Tenía unas cosas que hacer –le respondí- ¿me extrañaste?
-Un poco –rio-
-Admití que si Julián –sonreí-
-Lo sabes Lalita –me guiño un ojo-
Mordí mi labio inferior y pasé mis manos por mi estómago. Julián era una bomba sexual, y yo afortunadamente ya lo había comprobado.
-Hace mucho que no salimos –dijo él-
-Deberíamos salir –afirmé-
-¿Estás de vacaciones?
-Sí, aprovéchame ahora –sonreí coqueta-
-Acordemos un día –me miró fijamente-
Mi celular comenzó a sonar. Aparte mi mirada de la suya, y tome mi celular. Miré la pantalla y era Peter, una sonrisa aún más grande apareció en mi rostro.
-¿Si? –pregunté al contestar-
-Hola.
-Hola –reí-
-¿Qué estás haciendo? –me preguntó-
-En el gym pero ya terminé, ¿Por qué?
-Porque tengo ganas de verte.
Y mi corazón latió con más intensidad. Este hombre nunca dejaba de sorprenderme.
-¿Así de seguro? –le pregunté riendo-
-¿Vos no?
-Yo sí.
-Voy a comprar comida china y estoy en tu departamento en una hora.
-¿Una hora? Con suerte alcanzo a ducharme.
-Lo necesario, ya sabes que sos preciosa después de una ducha –murmuró-
Mordí mi labio inferior y sonreí.
-Te espero en una hora –aseguré-

La llamada finalizó y Julián aun me seguía mirando fijamente. Sentía que me estaba comiendo con esa mirada llena de lujuria.
-¿Y? ¿Cuándo nos vemos? –preguntó-
-Mañana en la mañana cuando venga al gym –respondí-
-¿Eh? –me preguntó sorprendido-
Suspiré pesadamente y tome mi botella de agua.
-Podemos salir a bailar algún día pero no esperes que me vuelva a acostar con vos, porque eso no va a suceder –le aclaré-
-Yo no…
-Hasta mañana lindo.

Y me fui de ahí sin decirle algo más. Camine tan divina como era y acapare las miradas de todos los que estaban a mi paso.
Me subí al ascensor y marque mi número de piso. Menos mal que tenía un gym en mi edificio, sino no hubiera tenido tiempo para arreglarme cuando llegara Peter.
Entre a mi depto. Y rápidamente me metí a la ducha, tenía ganas de ver a Peter, de reírme con él, de hablar con él y sobre todo de sentir su compañía. No me importaba lo estúpida que me estaba viendo pero él se estaba convirtiendo en algo más que un simple desconocido, y me estaba gustando lo que teníamos.

El timbre sonó y cuando abrí la puerta, Peter estaba ahí. Lo hice pasar y rápidamente nos sentamos a comer la comida china que él había traído. Luego de comer, nos sentamos en el sofá a fumar el bajativo. Un cigarro.
-Te estaba empezando a extrañar eh –admitió Peter-
Reí y le tiré el humo sobre su rostro.
-Hey –se quejó-
-Es una forma de decir yo también –reí-
-Mentirosa.
-Es cierto –lo miré fijamente-
Peter sonrió y su brazo se extendió hasta llegar a mi cintura. Su mano rozó suavemente mi piel y eso me estremeció. Apreté mis labios y él apretó mi cintura.
-Veni.
Palmeó sus piernas, sonreí y negué.
-Dale –sonrió-
Termine mi cigarro y me levanté para apagarlo en el cenicero. Antes de sentarme en mi lugar, él agarro mis caderas y tiro de mi hacía él. Me sentó en su regazo y rodeo uno de sus brazos en mi cintura.
Su rostro se hundió en mi cuello, dejo unos cuantos besos y se acercó al lóbulo de mi oreja.
-Sos las ganas más bonitas que he tenido de estar con alguien.
Susurró con un jodido tono de voz grave. Sonreí y busque su boca para conectarla con la mía. Su boca era tan suave que me llevaba al cielo en un segundo. Su beso era tan necesario, me hacía olvidarme de la realidad.

No concordábamos muchos, de hecho casi nunca concordábamos, y absolutamente en nada. Éramos muy distintos, su vida y la mía no se parecían en nada, pero a pesar de esas diferencias teníamos algo en común. Estábamos locos el uno por el otro.
Él levanto la mirada y me sonrió. Percibí que quería ver aquella sonrisa toda la vida, aunque una vida fuese tan poco.

Continuara…

@Chilelaliter ahí voy a estar avisando que onda. GRACIAS a los que siempre entienden, apoyan y bancan. No quiero dejar la nove volando asi que voy a tratar de escribir cuando pueda y subir capitulos. Las quiero!!! Y las que aun no ven mi twitter, lean mis ultimos tweets!!! ahí explico porque estuve desaparecida estos días.
O también preguntenme en ask: http://ask.fm/Chilelaliter
Chau :*.