10 de octubre de 2013

What About Us.



Capitulo Treinta y Tres.

-¿Qué vamos a hacer esta noche? –Preguntó  Peter-
Lo miré sorprendida pero a la misma vez mi corazón saltaba de alegría por aquella estúpida pregunta. Dijo <Vamos> ósea que… me está considerando en sus planes de esta noche.

Volví a mi vista al placard y seguí buscando el vestido perfecto para esta noche.
 -Estoy invitada a una fiesta –respondí-
-¿De quién? –Preguntó interesado-
-Un famosillo por ahí –sonreí-
-¿Vas a ir?
-Si
-¿Sola?
Y por un momento pensé en invitarlo pero iba a ser un poco cursi preguntarle.
Negué y él encarno una ceja.
-¿Con quién vas a ir? –me cuestionó-
-Con alguien –sonreí- mejor dicho un chico.
Él solo asintió mientras arrugaba su frente.
-¿Vos tenes planes? –le pregunté-
-No, pensaba en hacer algo con vos pero veo que ya tenes una cita y..
-Tenemos una cita –lo interrumpí-
Su mirada se posó sobre la mía por algunos segundos hasta que capto mi indirecta.
-Vos sos ese chico, con vos voy a ir a la fiesta –aseguré-
Él rio y achino sus ojos. Y su maldita forma de reír me hacía latir el corazón más rápido.
-¿Y no pensabas preguntarme antes? –preguntó riendo-
-No
-¿Y si te digo que no?
-Me busco a otro acompañante –afirmé-
-¿Tan fácil?
Suspiré riendo y camine hasta a él.  Llegue a su lado y le sonreí completamente soberbia.
-Peter –exclamé- ¿Cuándo vas a entender que todos morirían por salir conmigo? –Dije agrandada- así o más fácil es buscarme a otro y no voy a dudar en hacerlo, si me decís que no.
-No vas a necesitar buscar a otro.
-¿No? –pregunté sonriendo-
-Yo voy a ir con vos.

Y la felicidad aumentó dentro de mí. Peter me estaba desordenando completamente el esquema que tenía para mi vida sentimental. Estaba haciéndome sentir que él podía llegar a valer pena, a que él si me podía hacer feliz y que no necesitaba a buscar a otro porque con él me bastaba.

-Entonces, anda a cambiarte –camine hasta mi placard nuevamente-
-¿Cómo debo ir específicamente?
-Lindo
Él rio y yo lo seguí.
-¿Algo más?
Me volteé y lo miré fijamente.
-Vos sabes perfectamente como debes ir.
Le guiñe un ojo y me volví a buscar un vestido.
-¿Va a alguien que conozca? –preguntó
-Tal vez, no sé a quién conoces y a quien no –respondí-
-¿Tu amiga?
-¿Euge? –le pregunté-
-Si
-¿Te gusta Euge? –me volteé rápidamente-
Él rio y negó a la misma vez.
-¿Por qué? ¿Estás celosa acaso?
-Claro –reí- pfff!! Como te gustaría ¿no?
-La verdad es que no.
-No creo estar muy de acuerdo con tu respuesta –reí-
-La verdad es que no me gusta que me celen por todo –explicó- pero viniendo de vos, podría considerarlo atractivo.
-¿Por lo que sexy que soy verdad?

Peter rio y camino hasta mí. Lo miré atenta hasta que se acercó peligrosamente a mí. Una de sus manos se posó en mi cintura y la otra hasta mi cuello, casi llegando a la nuca.
Su cuerpo se apegó al mío y su mirada penetró intensamente la mía.
-Sos muy sexy –susurró-
Mordí mi labio inferior y lo mire fijamente.
-Y no te imaginas todo lo que estás provocando en mí.
Finalizo para luego atacar mi boca con un beso descontrolado y apasionado. Un beso que se patentaba como los que siempre nos dábamos. Un beso tan nuestro, casi al borde de la  lujuria, tan <nosotros>.

Cuenta Peter.

Faltaban diez minutos para las doce de la noche cuando la vi. Tan linda como ella sola, tan diosa como para que todos desearan estar con ella, tan brillante como una estrella y tan Lali que me hizo querer que fuera exclusivamente mía.
Me acerqué a ella mientras caminaba a mi auto. Le di una de esas sonrisas que sabía que la mataban y agarre su mano.
-Estás hermosa.
Susurré antes de besar ligeramente su mejilla. Miré su boca y sus labios estaban completamente rojos, el deseo carnal de arrancarle ese labial a besos había despertado en mí.
Ella sonrió tan única y entrelazó sus dedos con los míos.
-Vos estás buenísimo –aseguró-
-¿Estoy vestido para la ocasión? –pregunté-
-Perfectamente.

Caminamos hasta el auto sin que nuestras sonrisas desaparecieran. Le abrí la puerta del copiloto y luego me fui a mi puerta para subir a manejar mi auto.
-Enserio, estás muy muy muy linda.
-Gracias Peter.
Le guiñe un ojo y encendí el motor.
-¿Hacia dónde? –pregunté-
Lali me mostro la dirección por su celular y acelere hacia nuestro destino que quedaba a casi media hora.
Lali encendió la radio y para su suerte estaban pasando uno de sus temas más conocidos. Se puso a cantar y a bailar como loca mientras yo solo la miraba de reojo y admiraba su talento. Si de algo estaba seguro sobre ella, era que le encantaba la música. Y amaba su trabajo.

-¿Alguna indicación para no arruinar tu noche? –le pregunté luego de unos veinte minutos de recorrido-
-¿Necesitas alguna indicación? –preguntó-
Hundí mis hombros y negué a la vez.
-Lo preguntaba por si no queres ser vista con un tipo como yo.
-Relájate, adentro no van a ver ni periodistas, ni cámaras, ni paparazis, ni chismosos, ni nada de nada –sonrió- es una fiesta exclusiva.
-Wow, ¿me tengo que sentir V.I.P? –le pregunté riendo-
-Obviamente! –Rio-
-Supongo que si habrán paparazis afuera de la fiesta.
-Claro, como siempre.
-¿Y qué tengo que hacer? –le pregunté-
-Caminar hacia la casa y nada más –contestó riendo- ¿acaso nunca has una fiesta de famosos? –preguntó sorprendida-
-Claro que he ido –reí- y a muchas, pero la verdad es que nunca he llegado junto a una famosa tan <famosa> como vos.
Lali rio.
-No te preocupes, de seguro mañana apareces como el novio de Lali Esposito pero nada más –ironizó mientras reía-
-No te debería dar risa algo que sabes que va a pasar así.
-Me rio porque siempre me pasa lo mismo! A penas me ven con un chico dicen que es mi novio y no! –Exclamó- pero no me importa, ¿a vos te jode en algo si pasa eso? –le pregunté-
-No
-Entonces no hay de qué preocuparse lindo –me sonrió- hoy la vamos a pasar divino, vas a conocer a muchísima gente y vas a darte cuenta que no es tan malo ser famoso.
-La verdad no me emociona mucho conocer a gente famosa pero bueno… –reí- si te hace feliz eso.
-Me hace feliz que vos me acompañes –musitó-
La miré por un segundo sorprendido y ella sonrió tan tierna como pocas veces.
-Eso me hace feliz –concluyo-

Y sin pensarlo más de una vez, me corrí hacia un costado de la autopista y me estacioné.
-¿Qué haces? –preguntó desentendida-
La miré y mi boca se abrió para regalarle una de mis más sinceras sonrisas.
Me acerque a ella y la besé. Y es que era imposible no querer darle un beso cada vez que me hablaba y me sonreía da esa manera.

Continuara…

3 de octubre de 2013

What About Us.



Capitulo Treinta y Dos.

El auto de Mónica estaba estacionado justo afuera de la puerta principal de nuestra casa. Se bajó de su auto y tocó el timbre. Antes de caminar hacía la puerta, Natalia bajo rápidamente las escaleras y le abrió la puerta a su amiga. Observé desde la sala como se abrazaban mientras Mónica se reía.
-La vamos a pasar de maravilla gordita –exclamó su amiga-
-Estoy lista para ir a vivir la vida loca –aseguró Natalia-
Y esas palabras me dejaban en un abismo tremendo. Ella tenía que disfrutar y pasarlo bien, yo iba a estar bien sin ella y suponía que ella debería hacer lo mismo, estar bien sin mí.
-Voy a recoger las últimas cosas y bajo, espérame –musitó Natalia antes de subir rápidamente por las escaleras-
Mónica no dudo en caminar hacía la sala, obviamente me había visto y su intención parecía ser venir a joderme. La última vez que nos vimos no la había tratado tan bien, y sabía que eso a ella le calentaba la sangre.
Sus largas piernas desnudas se detuvieron frente a mí. Miré su rostro y encarné una ceja sin decirle nada. Ella me miro seria y fue inevitable no bajar mi vista hasta su escote. Esta chica no se iba a cansar nunca de coquetearme.

-¿Necesitas algo? –Le pregunté, luego de volver mí vista a sus ojos-
-¿Qué carajo haces acá? –me preguntó-
-¿Perdón? –Pregunté riendo- ¿vos me estás preguntando qué hago en MI casa?
-Es la casa de mi amiga –corrigió-
-¿Tu amiga? –reí-
-¿De qué te reís? –Preguntó de mala forma-
-Estás demente –camine hasta el sofá y me senté ahí-
Mónica me miro algunos segundos con un grave gesto de ofendida. Tome el control de la tele y la prendí, ella camino rápidamente hasta mí y me arrebato el control de las manos.
-Hey, ¿Qué te pasa? –le cuestioné molesto-
-¿Te arrepentiste de ser tan hijo de puta con mi amiga y volviste a joderla? –preguntó molesta-
-No –dije serio-
-¿Entonces qué haces acá?
-ES MI CASA –le grité mientras me levantaba- y no tengo porque darte explicaciones a vos.
-Dejaste echa mierda a mi amiga durante dos días y ahora venís como si nada y te haces el dueño de casa –exclamó-
-¿Qué te importa a vos? ¿Acaso no tenes una vida que te preocupas de la mía?
-Me preocupo por mi amiga –aclaró-
Volví a reír cínicamente, me acerqué un poco a ella y seriamente le hablé.
-¿Y cuándo te lanzaste encima mío esa noche, te preocupaste por tu amiga?
Ella inmediatamente se puso tensa e hizo una mueca desagradable. Se alejó nerviosa y camino hasta las escaleras.
-Amiga, ¿estás lista? –gritó escaleras arriba-
-Si si..
No le saque la mirada de encima ni un segundo, ella no me miro más hasta que Natalia bajo. Sus valijas estaban al lado de la puerta y debían pesar una enormidad. Me acerqué a ellas y tome las valijas.
-¿Dónde las dejo? –Le pregunté a Mónica-
-En mi auto.
Y salió de la casa. La seguí y deje las valijas en la maleta del auto. Antes de que Mónica se subiera a su auto, me acerqué a ella y murmuré muy cerca de su oído.
-Cuida a tu amiga, y disfruten el viaje –la miré a los ojos- y no te preocupes por mí, yo me sé cuidar solo linda –le guiñe el ojo y desaparecí de su vista.

Mónica sabía que desde aquella noche, la relación entre ella y yo había sido bastante tensa.
El verano pasado ella me había coqueteado en varias ocasiones, y una noche me siguió hasta el baño y se lanzó encima de mí. Fue algo extraño porque reconocía que ambos estábamos ebrios, pero ella estaba bastante consiente de que me tenía ganas de hace un buen tiempo, y lo único que quería era acostarse conmigo. No lo hicimos, pero si nos besamos como locos durante toda esa noche. Después de eso me provoco cuantas veces pudo, pero nunca más volvimos a besarnos. Ella era la mejor amiga de mi novia y realmente, no merecía la pena perder a Natalia en ese momento.

Entre a la casa y Natalia estaba guardando unos papeles en su cartera. Me miró como esperando algo, y lo único que hice fue acercarme a ella y abrazarla.
-Disfruta el viaje –susurré-
Ella asintió y se alejó de mí.
-¿Qué vas a hacer vos? –me preguntó-
-No sé, supongo que me iré unos días a pinamar con los chicos.
-Cuídate ¿sí? –me miro tierna-
-Vos cuídate –subí mi mano hasta su mentón y lo acaricié- y… disfrútalo, enserio.
-Lo voy hacer –sonrió-
La bocina del auto de su querida amiga, sonó. Ella guardo unos papeles en su cartera rápidamente y luego me miro.
-Te voy a extrañar –musitó-
-Yo también.
-Te amo –sonrió- y no me respondas nada ¿sí?
Asentí. Y de un ligero y rápido movimiento, sus labios chocaron por menos de cinco segundos los míos. Riendo salió de la casa.
Y desde ahora estaba oficialmente de vacaciones. ¿Panorama? Ninguno. ¿Ganas? Tampoco. ¿Algo en mente? Lali.

Cuenta Lali.

Un nuevo día comenzaba. El gym estaba vació y mi rutina diaria de dos horas ya estaba por acabar.
El entrenador, que por cierto era extremadamente sexy, vino hacía mí. Me sonrió como siempre lo hacía y luego recorrió todo mi cuerpo con sus ojos sin discreción alguna.

-Ya estamos por hoy, Lali –musitó-
-Uhm, ok –sonreí-
Me levanté de la máquina para piernas y me estiré por última vez.
-Ayer te estaba esperando, ¿Por qué no viniste? –me preguntó-
Sonreí al recordar el buen despertar que había tenido.
-Tenía unas cosas que hacer –le respondí- ¿me extrañaste?
-Un poco –rio-
-Admití que si Julián –sonreí-
-Lo sabes Lalita –me guiño un ojo-
Mordí mi labio inferior y pasé mis manos por mi estómago. Julián era una bomba sexual, y yo afortunadamente ya lo había comprobado.
-Hace mucho que no salimos –dijo él-
-Deberíamos salir –afirmé-
-¿Estás de vacaciones?
-Sí, aprovéchame ahora –sonreí coqueta-
-Acordemos un día –me miró fijamente-
Mi celular comenzó a sonar. Aparte mi mirada de la suya, y tome mi celular. Miré la pantalla y era Peter, una sonrisa aún más grande apareció en mi rostro.
-¿Si? –pregunté al contestar-
-Hola.
-Hola –reí-
-¿Qué estás haciendo? –me preguntó-
-En el gym pero ya terminé, ¿Por qué?
-Porque tengo ganas de verte.
Y mi corazón latió con más intensidad. Este hombre nunca dejaba de sorprenderme.
-¿Así de seguro? –le pregunté riendo-
-¿Vos no?
-Yo sí.
-Voy a comprar comida china y estoy en tu departamento en una hora.
-¿Una hora? Con suerte alcanzo a ducharme.
-Lo necesario, ya sabes que sos preciosa después de una ducha –murmuró-
Mordí mi labio inferior y sonreí.
-Te espero en una hora –aseguré-

La llamada finalizó y Julián aun me seguía mirando fijamente. Sentía que me estaba comiendo con esa mirada llena de lujuria.
-¿Y? ¿Cuándo nos vemos? –preguntó-
-Mañana en la mañana cuando venga al gym –respondí-
-¿Eh? –me preguntó sorprendido-
Suspiré pesadamente y tome mi botella de agua.
-Podemos salir a bailar algún día pero no esperes que me vuelva a acostar con vos, porque eso no va a suceder –le aclaré-
-Yo no…
-Hasta mañana lindo.

Y me fui de ahí sin decirle algo más. Camine tan divina como era y acapare las miradas de todos los que estaban a mi paso.
Me subí al ascensor y marque mi número de piso. Menos mal que tenía un gym en mi edificio, sino no hubiera tenido tiempo para arreglarme cuando llegara Peter.
Entre a mi depto. Y rápidamente me metí a la ducha, tenía ganas de ver a Peter, de reírme con él, de hablar con él y sobre todo de sentir su compañía. No me importaba lo estúpida que me estaba viendo pero él se estaba convirtiendo en algo más que un simple desconocido, y me estaba gustando lo que teníamos.

El timbre sonó y cuando abrí la puerta, Peter estaba ahí. Lo hice pasar y rápidamente nos sentamos a comer la comida china que él había traído. Luego de comer, nos sentamos en el sofá a fumar el bajativo. Un cigarro.
-Te estaba empezando a extrañar eh –admitió Peter-
Reí y le tiré el humo sobre su rostro.
-Hey –se quejó-
-Es una forma de decir yo también –reí-
-Mentirosa.
-Es cierto –lo miré fijamente-
Peter sonrió y su brazo se extendió hasta llegar a mi cintura. Su mano rozó suavemente mi piel y eso me estremeció. Apreté mis labios y él apretó mi cintura.
-Veni.
Palmeó sus piernas, sonreí y negué.
-Dale –sonrió-
Termine mi cigarro y me levanté para apagarlo en el cenicero. Antes de sentarme en mi lugar, él agarro mis caderas y tiro de mi hacía él. Me sentó en su regazo y rodeo uno de sus brazos en mi cintura.
Su rostro se hundió en mi cuello, dejo unos cuantos besos y se acercó al lóbulo de mi oreja.
-Sos las ganas más bonitas que he tenido de estar con alguien.
Susurró con un jodido tono de voz grave. Sonreí y busque su boca para conectarla con la mía. Su boca era tan suave que me llevaba al cielo en un segundo. Su beso era tan necesario, me hacía olvidarme de la realidad.

No concordábamos muchos, de hecho casi nunca concordábamos, y absolutamente en nada. Éramos muy distintos, su vida y la mía no se parecían en nada, pero a pesar de esas diferencias teníamos algo en común. Estábamos locos el uno por el otro.
Él levanto la mirada y me sonrió. Percibí que quería ver aquella sonrisa toda la vida, aunque una vida fuese tan poco.

Continuara…

@Chilelaliter ahí voy a estar avisando que onda. GRACIAS a los que siempre entienden, apoyan y bancan. No quiero dejar la nove volando asi que voy a tratar de escribir cuando pueda y subir capitulos. Las quiero!!! Y las que aun no ven mi twitter, lean mis ultimos tweets!!! ahí explico porque estuve desaparecida estos días.
O también preguntenme en ask: http://ask.fm/Chilelaliter
Chau :*.

26 de septiembre de 2013

What About Us.



Capitulo Treinta y uno.

Falté al gimnasio solamente porque había tenido un muy buen despertar. Entre a la cocina después de haberme dado una ducha y sonreí al verlo cocinando. Estaba tan solo con unos shorts y se veía malditamente bueno.
  
-Así que también cocinas –musité mientras me sentaba en el banquito-
Se dio vuelta para encontrarme con sus ojos. Rio cortamente y asintió.
-No lo sabía –agregue-
-Hay muchas cosas que aún no sabes de mí.
-¿Aun? –pregunté-
-Con el tiempo me vas a ir conociendo más –se giró para concentrarse en la comida- y yo también a vos –acotó-
Reí. Y tenía toda la razón, en estos momentos ni él ni yo nos conocíamos como para compartir tan íntimamente como lo hemos hecho.
 -Estoy de acuerdo –musité-

-¿Te gusta el pollo al horno? –preguntó-
-Tengo una dieta que seguir –aseguré-
-¿Una dieta? –Volteó a mirarme- ¿enserio? –Asentí- ¿estás loca? –Negué- estás buenísima así ¿para qué te cuidas tanto? –me preguntó sorprendido-
-Me gusta verme bien y que los demás admiren mi cuerpo –contesté-
-¿Te gusta llamar la atención con tu cuerpo? –preguntó-
-La atención siempre está sobre mí –respondí creída- si subo de peso me van a criticar hasta la muerte, las ventas de los discos van a disminuir, no voy a poder hacer tantas fotos, voy a perder seguidores y voy a caer en una depresión tremenda –expliqué- y realmente, no quiero eso.
-¿Y qué queres? ¿Ser solo un cuerpo bonito sin corazón ni cerebro? –me cuestionó-
-Soy más que eso, Peter –reí- tengo talento de sobra, soy joven y hoy en día lo único que se fijan todos en si estás gorda o no –aseguré-
-Estás siendo muy superficial –aseguró-
-Lo soy –agarré una naranja- en este medio tenes que ser una hija de puta o si no te pasan a llevar y te utilizan –acoté-
-¿Te gusta ser así? –cuestionó-
-Soy feliz así, siempre he sido así –respondí- si quiero seguir en esto por el resto de mi vida, tengo que preocuparme de mi estado físico, de mi seguridad, de mis palabras… tengo que ser soberbia y frívola –aseguré-
-¿Y vale la pena tanto?
-Hasta el momento sí.
-Te felicito entonces –volvió a su comida- soy tu fans desde este minuto.
Reí exageradamente.
-Por favor Peter, admití que sos mi fans desde hace mucho antes de conocerme –dije creída-
-¿Lo era? –pregunto riendo-
-Sabes que si amor –musité riendo-
-Estás loca –rio negando-
-Y me gusta estar loca –me levanté de la silla- y más si me locura la comparto con vos.
Y camine hasta él, enrede mis brazos en su cintura y apoye mi cabeza en su espalda.
-Y estás siendo muy tierna.
-¿Eso es malo? –pregunté-
-No –dio una risita- es bueno, porque me gusta sentirte.
Sonreí y le di un beso en su espalda.
-Hueles tan bien –murmuré-
-Y vos sos tan suave –agarro mis manos-
-¿Somos la fórmula perfecta? –pregunté riendo-
-Así parece –rio-

Peter volteó y ahora estaba frente a mí. Aun lo seguía abrazando por la cintura y él enredo sus brazos en mi cuello, se acercó a mi rostro y rozo suavemente su nariz con la mía. Sonreí al sentir que tan solo con ese mínimo gesto, me hizo volar.
-Gracias por acogerme en tu hogar –murmuró-
-De nada –sonreí- voy a estar para lo que necesites.
-Yo también Lali, no dudes –sonrió- con vos todo es tan distinto, tan liviano, tan fresco…
Relamí mis labios y me acerqué a su boca. Rozamos nuestros labios mientras sonreíamos.
-Estoy como un nene jugando con tierra –aseguró Peter-
No tardé en largar una risita.
-Boludo –dije riendo-
Peter rio y apoyo sus labios en lo míos. Quiso besarme pero yo no se lo permití.
-Yo también la paso bien con vos –aseguré-
-Me gusta saberlo.
-Y a mí me gusta que lo sepas –reímos-
Sus ojos verdes recorrieron todo mi rostro sin disimulo alguno. Cuando llego a mis ojos se quedó fijamente mirándome por algunos precisos segundos.
-Estás hermosa sin maquillaje –musitó-
-Estoy echa mierda –aseguré riendo-
-No –negó- estas más linda incluso.
-¿Te parezco linda? –pregunté sorprendida-
-¿Y a quién no?
Sonreí.
-Nunca me lo habías dicho.
-No soy tan cursi a veces –rio-
-Estas lindo vos también –aseguré-
-¿Te parezco lindo? –me imitó-
-Un poco –reí-
Apreté mis brazos en su cintura y él rio.
-Esto va a hacer muy bueno –aseguró-
-¿Qué cosa? –pregunté-
-Esto.
-¿Esto?
-Vos, yo… nosotros.
-¿Hay un nosotros? –pregunté sorprendida-
Él asintió vagamente y luego se acercó completamente a mi boca.
-Estamos en eso –murmuró-
Sonreí contra su boca y lentamente lo besé.

Sus labios eran tan suaves, tan dulces, tan livianos que sentía que me perdía con tan solo tocarlos. Su lengua entró en mi boca sin permiso alguno, y sentía que todo esto era una locura, que ni él ni yo estábamos conscientes de lo que hacíamos, ninguno estaba siendo lo bastante maduro para saber que “esto” no nos iba a llevar a ningún lado, que nosotros juntos no íbamos a lograr nada… o al menos eso creía.
                                                                
-

Cuenta Peter.

Era extraño estar en casa después del agradable día de ayer con Lali. Era raro sentir que las cosas estaban cambiando, que yo estaba cambiando. Y más raro era saber que lo mío con Natalia se estaba cayendo a pedazos, como estábamos destruyendo los tres años de compañía.
Tal vez era yo, o tal vez era ella… o los dos. Pero definitivamente desde hace algún tiempo a esta parte, necesitaba respirar, descansar de ella, tenerla lejos, sentir que la extrañaba, asegurarme de que la quería para el resto de mi vida.

Ella apareció por la sala muy distraída. De inmediato noto mi presencia, se quedó helada al verme ahí. Eran casi las ocho de la noche y yo estaba parado en medio de nuestra sala, su mirada estaba gris y pude notar como su piel se erizo al verme.
-No sabía que estabas acá –murmuró nerviosa-
-Acabo de llegar.
Ella sonrió débilmente y camino hasta mí. Se detuvo a algunos centímetros frente mí y me miró fijamente.
-Pensé que no ibas a venir –susurró-
-Estoy acá.
-Y no sabes lo feliz que me haces con esto –aseguró-
Y si lo sabía. Ella me amaba y yo también, pero… no de la misma manera.
Observé su rostro, sus ojeras sobresalían y sus ojos se notaban cansados. Su mirada era débil, y su tono de piel estaba un poco más pálido de lo normal. Aun así se veía linda.
Subí una mano hasta su mejilla y la acaricié suavemente, a ella le encantaba que la acariciara de esa forma.
Natalia cerró sus ojos y disfruto por un segundo el tierno gesto. Suspiró y abrió los ojos para mirarme fijamente.
-Quiero que estés bien –musité-
-Lo estoy –aseguró-
-No, no lo estás.
-¿Cómo sabes? –preguntó-
-Te conozco lo suficiente para saber tu estado anímico –aseguré-
Ella simplemente apretó sus labios, aguantándose las ganas de decirme algo.
-Te vas a de viaje en unas horas y quiero que lo disfrutes –le ordené-
-Lo voy a hacer
-Yo voy a estar bien acá, voy a tomarme mi tiempo y vos también –aseguré-
-Entiendo.
-Y cuando volvas, vamos a hablar ¿sí? –le propuse-
-Sí.

Y me aleje de ella sin decirle algo más. Camine a través de la sala y salí de ahí. No quería acercarme más a ella, probablemente ella se iba a debilitar aún más.
Entre a mi habitación y vi dos maletas arriba de la cama. Ella llegó a los segundos y se fue hasta sus maletas.
-¿No es mucho? –pregunté-
-No –me miró- son dos semanas –me recordó-
-Cierto, para vos eso es poquísimo –reí-
Ella rio casi sin ganas y el silenció volvió a reinar entre nosotros por unos tensos minutos.
-¿Me vas a extrañar al menos? –Preguntó de repente-
Fije mi vista en ella, y parecía tan nerviosa.
-¿Por qué lo preguntas?
-Necesito saberlo –contestó-
-Sí, lo voy a hacer –respondí-
Natalia sonrió y luego se sentó en la cama. Miro hacía un punto fijo y luego desvió su mirada hacia mí.
-¿Esto va a ser definitivo? –Preguntó aterrada-
Encarné una ceja y negué.
-¿Por qué lo preguntas? –volví a repetir-
-Porque esta estúpida pelea ha durado muchísimo más de lo que esperaba y pareces estar tranquilo, sin ganas de solucionar las cosas enserio –aseguró-
-Solo estoy tratando de pensar las cosas, de encontrar la respuesta para esto –contesté-
-¿Vas a estar con otra? –me preguntó-
-Natalia… -susurré-
-Quiero que seas sincero –me pidió- yo no quiero ser la pelotuda que te espera, que no mira a otro en el viaje y que…
-Podes hacerlo –interrumpí- no te detengas por mí.
-¿No? –me preguntó asustada-
-Disfruta tu viaje nena.
Ella negó y sus ojos se cristalizaron.
-Yo no quiero que estés con otra –musitó con una voz quebrada-
Y claramente, no me gustaba verla así. Ella se merecía algo mejor que yo.
-No llores Natalia, no sabemos qué va a pasar en estos días, no te apresures.
Ella asintió y se secó las pocas lágrimas que habían caído por sus mejillas.
-Voy a estar bien –se levantó- voy a disfrutar enserio y… vos también disfruta acá.
-Lo haré.

Ella no dijo más y salió de habitación. Suspiré largamente y refregué mis manos sobre mi rostro. Estaba metido en un lio tremendo dentro de mi cabeza, no sabía lo que quería, no sabía qué hacer. Por un lado la tenía a Natalia y tres años de historia, por el otro tenía a Lali y tres semanas de pasión.
Claramente una era más que la otra, pero la última estaba haciéndome dudar de todo mis planes a futuro, estaba volviéndome completamente loco y estaba haciendo que la necesitara a cada momento, incluso en este instante moría de ganas por estar a su lado.

Continuara…

Las quieroooooooooooo.
@Chilelaliter