Capitulo Ocho.
Lo miré sorprendida, y sin emitir ni una palabra. Una corriente eléctrica
había pasado por todo mi cuerpo tan solo con verlo ahí. Su mirada se detuvo en
mi bata, dio una pequeña risita y luego volvió a mis ojos. Se veía tan adorable
con aquellas margaritas en sus mejillas.
-¿Qué haces acá? -le pregunté-
No respondió, entonces recorrí su cuerpo con tan solo una mirada. Llevaba
puesto una musculosa blanca y unos bermudas de jeans. Tenía unas increíbles
piernas musculosas, y gracias a su remera podía admirar su trabajada espalda.
Estaba como para agarrarlo del cuello, meterlo a la habitación y hacer el
kamasutra completo con él.
-¿No vas a responder? -le pregunté luego de admirar su cuerpo-
Sonrió malditamente arrogante.
-Tranquila, venía a decirte que justo en... -miró su reloj- media hora más
tenes que estar lista para una pequeña nota de un programa de televisión.
-¿Qué? -dije sorprendía- ¿media hora más? -pregunté sin creerlo-
Él asintió.
-¿Me estas jodiendo verdad? -pregunte y él negó- ¿y cómo pensas que voy a
estar lista en media hora? ¿Porque mierda no me avisaron antes? ¿Quién fue el estúpido
que no me aviso?! -exclamé molesta-
-Hace una hora que te estamos llamando y vos no contestas -explicó
tranquilamente-
Suspiré con cierta frustración, tenía más o menos una hora en el baño y me
había olvidado de todo.
-Estaba duchándome -traté de explicar- y..
-Tenes media hora -me interrumpió- así que apúrate.
Rodeé los ojos.
-¿Y de donde apareció esta entrevista? -le pregunté tratando de recordar si
estaba agendada- que yo recuerde no estaba agendada.
-Va a ser solo unos quince o veinte minutos, y luego nos vamos a ensayar
-contestó-
-Está bien -dije resignándome-
Ninguno se movió. Yo sabía que tenía menos de media hora para vestirme pero
no hacía ni un intento por cerrar la puerta y dejar de mirarlo. Él parecía
estar disfrutando mi mirada. Y se me ocurrió una idea para incomodarlo un poco.
-¿Me queres ayudar a vestirme? -le pregunté coquetamente-
Él rio y abrió un poco más sus ojos. Negó y se cruzó de brazos.
-Si queres te llamo al instructor del gimnasio para que te venga a ayudar
-musitó con ironía-
Reí sarcásticamente.
-Malísima idea -aseguré-
El rio y retrocedió algunos pasos sin dejar de mirarme. Y mi mirada estaba
casi conectada con la suya, se veía tan sexy que no podía dejar de mirar su
cuerpo. Involuntariamente lo deseaba, y yo sabía que él también.
-Nos vemos en media hora más -musitó y volteó para volver a su habitación-
Entre a mi cuarto y corrí hasta el placard. Tenía tan solo minutos para
estar más linda aun.
-
La mini entrevista para un programa en vivo había terminado. Había salido
todo genial y ahora lo que tenía que hacer era devolverme a mi habitación y
ordenar todo el desastre que había dejado con toda la ropa.
Nos dieron tan solo quince minutos antes de partir a donde se haría el show,
así que corrí hasta el ascensor. Me metí adentro y marque mi número. Llegue a
mi piso y camine hasta la puerta de mi habitación, Peter estaba saliendo de la
suya.
Lo miré casi por inercia, estaba gustándome que ese idiota me hable y eso no
podía pasar. Él noto mi mirada y se detuvo justo cuando paso por mi lado.
Casi me comió con esa mirada que me dio, sonrió malditamente sexy y yo solo
trate de esquivarlo abriendo la puerta de mi cuarto. Si me seguía haciendo esos
malditos gestos, iba a hacer que perdiera el control por él, e íbamos a
terminar en la cama mucho antes de lo que me había imaginado.
Sentí un suave roce en mi cintura y rápidamente volteé. Estábamos a unos
pocos centímetros y la tensión en esas miradas, aumentaba.
-¿Porque dijiste eso anoche? -preguntó de repente-
Y por primera vez, sentí vergüenza. Él sabía perfectamente porque lo decía,
él sabía que lo quería en mi cama y él también sabía que se calentaba cuando me
veía.
Sentí un ardor en mis mejillas y rápidamente me metí adentro de la
habitación, cerrando la puerta en la cara de Peter.
Me tape la cara con las manos y me mordí el labio inferior. Él me iba a
volver loca. Estaba jugando con fuego, y en cualquier momento íbamos a
quemarnos.
Cuenta Peter.
Estúpida pero sensual muñequita de la televisión. Me maldije en mi mente por
más de diez veces. Yo le estaba siguiendo el juego y lo peor de todo es que me
estaba gustando este juego. Y no podía ser posible, yo amaba a Natalia pero
Lali era... era el diablo en persona, era el infierno con patas y estaba más
buena que comer dulce de leche con los dedos. Le daba hasta que don ramón pague
la renta.
Suspiré con cierta frustración. Esa mina me calentaba más de lo que podía
controlar y eso no estaba bien. Había empezado a existir una tensión sexual que
ambos estábamos ignorando, pero que en algún momento se iba a romper.
Media hora más tarde ya estábamos en el recinto en donde se iba a hacer el
show esta noche. Ellas estaban arriba del escenario probando el audio para
empezar el ensayo general. Y no podía apartar mi vista de ella. Estaba con un
short que marcaba todo su culo y arriba solo traía puesta la parte de arriba
del bikini. Ósea, estaba calentándome hasta dejarme sin respiración.
Hacía calor y ella trataba de aumentar aún más la temperatura con su
sensualidad. ¿Cómo era posible que ese bombón sea una hija de puta? ¿Y cómo era
posible que yo estuviera tan caliente con ella?
-Son lindas ¿no? -preguntó un chico a mi lado-
Lo miré y era Nicolás. Un rubio de metro ochenta y con una facha increíble.
Habíamos trabajado juntos un par de veces. Un genio.
-Están buenas -respondí-
-La rubia me hace ojitos -acotó él-
Reí.
-La morocha me odia -dije riendo-
-¿Porque? -preguntó mientras reía-
-Porque la ignoro -respondí-
-¿Cómo podes ignorar a tremenda mina? -me preguntó sorprendido-
-Ni yo sé -admití- me gusta joderla, no sé. Es divertida cuando se enoja
-reí-
-Y te calienta más -acotó riendo-
Me uní a su risa. Tenía razón.
-A mí la rubiesita me tiene corriéndome la paja hace dos días -aseguró-
-Yo no he llegado a eso men! -reímos-
Nos quedamos observándolas unos minutos más hasta que fuimos a ordenar las
cosas para el concierto.
Una hora más tarde, Lali salía de su camarín echa una diosa. La miré casi cayéndome
la baba.
-Amor, tengo que colgar -dije mientras caminaba hasta ella-
-Ay no, no llevábamos ni cinco minutos hablando -se quejó-
-Ya va empezar el show gorda, cuando termine te llamo ¿sí?
-Pff.. Hace lo que queras Juan Pedro, a veces no te creo nada -dijo molesta-
-Amor, no empecemos ¿sí? -le pedí-
-Chau, llámame cuando tengas tiempo para tu novia -me reprochó-
-Te amo mi gruñona y te llamo luego linda, te amo.
-Chau Juan Pedro -colgó enojada-
Reí. Acá íbamos de nuevo, una discusión más a la lista.
-Como te escapaste en la tarde eh! -dije mientras pasaba por el lado de
Lali-
Ella me miró y luego giré para encontrarme con su rostro.
-No me escape de nada, tenía que ordenar unas cosas -contestó-
-Seguro -reí irónico-
-¿Y porque me debería de haber escapado, según vos? -me preguntó-
-Y no sé, vos deberías saber ¿no? -me acerqué un poco y apoye una de mis
manos en la pared-
-No tengo porque escapar de vos -aseguró-
-¿Y porque lo hiciste entonces? -le pregunté- ¿te incomodé? -sonreí burlón-
-Pff, como quisieras -revolvió sus ojos- ni en tu máximo sueño querido
-sonrió falsa-
-¿Y porque te pusiste rojita como un tomate querida?
Dije con ganas de hacerla enojar. Lleve mi mano hasta su mejilla y la
apreté.
-Hey! -sacó mi mano de su mejilla- me dolió imbécil -dijo molesta-
Reí desagradablemente y me aleje de ella.
-Suerte allá arriba -musité mientras caminaba en dirección opuesta a la de
ella-
-No la voy a necesitar -aseguró soberbia-
Me di vuelta y le guiñe un ojo, reí y seguí mi camino. Maldita soberbia, si
no fuese tan agrandada y arrogante, sería perfecta.
Continuara...
Perdón la tardanza, las quiero(L) @Chilelaliter
17 de agosto de 2013
12 de agosto de 2013
What About Us.
Capitulo Siete.
Mis ojos se posaron sobre ella fijamente. Lali miraba hacía algún lugar fuera del casino, mientras expulsaba el humo del cigarro. La observé detenidamente hasta que ella suspiró. La notaba cansada, con una actitud que jamás me había imaginado en ella. Primera vez que la veía como una simple chica, sin importar lo que traía puesto.
Entonces, notó que la miraba y que ella estaba demostrando debilidad.
-Pero eso sería la muerte para mí -me miró y sonrió superficialmente- ósea, yo nací para esto!
Nací para ser famosa, tener dinero, chicos, miles de seguidores... -se hizo la diva- no me podía haber tocado otra mejor vida que está -aclaró-
La observé serio sin decirle siquiera una palabra. Ella estaba con una careta justo en este momento, y lo peor de todo es que ella sabía que yo no le creía nada.
-¿Que me miras tanto? -preguntó algo incomoda-
Levanté mis cejas y le di la última piteada a mi cigarro para luego expulsar un poco de humo.
-Nada -musité-
Apague la colilla de cigarro en el cenicero y lo boté.
-¿No me crees acaso? -preguntó algo desesperada-
Reí amargamente.
-Yo no he dicho eso -le aclaré-
-¿Entonces? -preguntó-
-¿Entonces qué? -le cuestioné-
-¿Porque me miras así? -preguntó con el mismo tono-
-¿Acaso no te puedo mirar? -le pregunté-
-Claro que sí, me encanta que me miren pero... -se silenció y luego rodó sus ojos- esto es estúpido.
-Vos sos algo estúpida -corregí-
Y sus ojos se abrieron como plato. Me dio una mirada que casi me asesino y se acercó a mí con bastante bronca.
-No te atrevas a tratarme nunca más así! -exclamó mientras me señalaba con su dedo índice-
Acerqué mi rostro un poco al suyo y la mire fijamente.
-¿O si no... Qué? -le pregunté burlón-
-Voy a hacer que te despidan, y me voy a encargar de dejarte muy mal frente a todos -aseguró-
Reí con ganas. Estaba loca, definitivamente esta chica se creía Madonna, o mejor aún, la presidenta.
-Estás completamente loca -dije alejándome-
-No sabes de lo que soy capaz de hacer nene, así que no me provoques -me advirtió-
-Deja el drama para otro cuento ¿sí? -la miré serio-
-Y vos deja tu estupidez lejos de mi ¿sí? -me imitó-
Reí burlón.
-Vos me seguiste -le recordé-
-Quería un puto cigarro! -exclamó-
-¿Y no podías comprarte uno? o ya se.. ¿Pedirle a alguien más? -me volví a acercar a su rostro- todos los hombres de acá mueren por vos -dije con ironía-
-Todos menos vos! -exclamó irritada-
La miré sorprendido mientras ella se daba cuenta de lo que había acabado de decir. Se alejó un poco y desvió su mirada hacia el otro extremo de la terraza, yo no la deje de mirar en ningún momento. Entonces, reaccionó y volteó rápidamente para volver adentro. Dejándome ahí, sin ni una explicación por lo que había dicho.
Y esas tres palabras volvieron a mi mente. Tenía razón, todos le daban bola, se la comían con la mirada, la halagaban y admiraban... Todos menos yo, que hacía todo lo contrario. La trataba mal, indiferente y hasta la ignoraba. Y eso le dolía, porque estaba jugando con su egocentrismo. Y quizás hasta... le atraía.
Volví adentro como si no hubiese pasado nada, me integre al grupo y comencé a joder. Busque con la mirada a Lali sin querer hacerlo, y no la encontré. Quizás se había ido a tomarse todo lo de algún bar para olvidar lo que dijo. Al fin, había aceptado que alguien no se moría por ella.
Cuenta Lali.
-No lo dije, no lo dije, no lo dije!
Me decía mientras entraba rápidamente a mi habitación y me sacaba los tacos. Grité para sacar esa rabia que tenía, ¿cómo pude haberlo dicho?. Me mire al espejo de cuerpo entero y pasé mis manos por mi rostro.
-Estoy loca -hablé-
Volví a gritar y me saqué el vestido, y con tan solo mi ropa interior, me lancé a la cama.
Definitivamente mi noche terminó como jamás lo había imaginado. Aceptando frente al arrogante de Peter, que me volvía loca que no me registrara.
Y era verdad, me volvía loca saber que él era el ÚNICO que no me miraba de la manera en que lo hacían todos, el único maldito hombre que me tiraba mierda, que estaba frente a mi sin babear, que me no me admiraba. Y yo se lo había reprochado.
Se supone que esto era un juego y yo claramente iba perdiendo. Estaba mostrándome débil frente a él, y es que... Ahhhh! maldito infeliz. Siempre conseguía hacerme enojar. Y lo odiaba. Odiaba la facilidad con la que me ignoraba, la maldita ironía que siempre tenía frente a mí. Odiaba que no le gustara!
Me metí adentro de las sabanas con una maldita irritación hacia mi persona. ¿Cómo podía interesarme tanto que un chico no estuviera loco por mí? ¿Era por él? ¿o tan solo por el hecho de que nunca nadie me había tratado así?
Lo único que tenía claro era que ese idiota no me iba a ganar. Que yo también iba a jugar su juego.
-
Nuevo día y lo primero en que pensé al abrir los ojos, fue en Peter. Me putee internamente y pedí el desayuno.
Me di una corta ducha para luego vestirme lo más casual que podía. No pensaba salir de la habitación hasta que fuese la hora de irnos al concierto.
El desayuno llegó y me lo serví mientras veía la tele. Miles de incoherencias, problemas, rumores, gente inútil, etc.
Me puse a ver una película y me acosté nuevamente. Hoy definitivamente no estaba de humor para soportar a la gente.
Unas cuantas horas después, la puerta sonó. La miré asustada por varios segundos hasta que mi celular sonó. Era un texto de Max.
'Estoy afuera de tu habitación. Por favor decime que estás ahí y que no hiciste alguna locura anoche'
Reí estúpidamente al imaginarme su rostro. Me levanté y corrí hasta la puerta, la abrí y lo dejé pasar mientras nuevamente me incorporaba a la cama.
-Ya pensaba que te habías escapado! -exclamó-
-No -respondí mientras volvía mi atención a la tele-
Él me observó por algunos minutos y luego preguntó.
-¿Te sentís bien?
Asentí sin despegar la vista de la tele y entonces, este se acercó al televisor y lo apagó.
-Hey! la estaba viendo -exclamé ofendida-
-Y yo te estoy hablando -aclaró-
-Pfff... -rodeé mis ojos- ¿qué queres?
-Te venía a entregar los horarios de hoy -me dio un papel- y lo que haremos mañana, tenemos una entrevista temprano así que hoy procura no salir ¿sí?
-Lo voy a tener en cuenta -le guiñe un ojo-
-Mariana.. -exclamó en forma de reto y yo reí- hey nena, ¿cuándo vas a terminar con esta maldita actitud? -se sentó en mi cama- vos sos más que esto.
-Soy solo esto y punto -corregí-
-No, vos podes ser muchísimo más si te lo propones -aseguró-
Bufé harta y cansada de siempre el mismo discurso.
-Boee.. -suspiró- ¿qué haces acostada? -preguntó, cambiando de tema-
-Estoy cansada, y quiero estar a full para el concierto de hoy -sonreí-
-¿Qué hiciste anoche? -preguntó-
Encarné una ceja y lo miré fijamente.
-No sos mi padre -le recordé-
-Soy tu manager -corrigió-
-Bueno, no te preocupes porque ni siquiera estuve una hora en el casino y volví a mi cuarto -respondí-
-¿Sola?
-Sí, sola y a dormir -contesté-
Me miro sorprendido y a la misma vez esperando a que me riera para decirle que era una broma pero no lo hice.
-Me parece bien -asintió-
-Qué bueno, ahora ¿te podes ir? quiero terminar de ver la peli -musité-
-Dale, dale -se levantó- a las cinco lista ¿sí?
-Si -prendí la tele- y por favor que nadie me moleste ¿sí? -le pedí-
-Ok.
Cuatro de la tarde y mi puerta sonaba insistentemente. Salí de la ducha envuelta en una bata y corrí hasta la puerta. La abrí sin preguntar quién era y fue un grave error, porque justo ahí estaba Peter.
Continuara...
@Chilelaliter
Mis ojos se posaron sobre ella fijamente. Lali miraba hacía algún lugar fuera del casino, mientras expulsaba el humo del cigarro. La observé detenidamente hasta que ella suspiró. La notaba cansada, con una actitud que jamás me había imaginado en ella. Primera vez que la veía como una simple chica, sin importar lo que traía puesto.
Entonces, notó que la miraba y que ella estaba demostrando debilidad.
-Pero eso sería la muerte para mí -me miró y sonrió superficialmente- ósea, yo nací para esto!
Nací para ser famosa, tener dinero, chicos, miles de seguidores... -se hizo la diva- no me podía haber tocado otra mejor vida que está -aclaró-
La observé serio sin decirle siquiera una palabra. Ella estaba con una careta justo en este momento, y lo peor de todo es que ella sabía que yo no le creía nada.
-¿Que me miras tanto? -preguntó algo incomoda-
Levanté mis cejas y le di la última piteada a mi cigarro para luego expulsar un poco de humo.
-Nada -musité-
Apague la colilla de cigarro en el cenicero y lo boté.
-¿No me crees acaso? -preguntó algo desesperada-
Reí amargamente.
-Yo no he dicho eso -le aclaré-
-¿Entonces? -preguntó-
-¿Entonces qué? -le cuestioné-
-¿Porque me miras así? -preguntó con el mismo tono-
-¿Acaso no te puedo mirar? -le pregunté-
-Claro que sí, me encanta que me miren pero... -se silenció y luego rodó sus ojos- esto es estúpido.
-Vos sos algo estúpida -corregí-
Y sus ojos se abrieron como plato. Me dio una mirada que casi me asesino y se acercó a mí con bastante bronca.
-No te atrevas a tratarme nunca más así! -exclamó mientras me señalaba con su dedo índice-
Acerqué mi rostro un poco al suyo y la mire fijamente.
-¿O si no... Qué? -le pregunté burlón-
-Voy a hacer que te despidan, y me voy a encargar de dejarte muy mal frente a todos -aseguró-
Reí con ganas. Estaba loca, definitivamente esta chica se creía Madonna, o mejor aún, la presidenta.
-Estás completamente loca -dije alejándome-
-No sabes de lo que soy capaz de hacer nene, así que no me provoques -me advirtió-
-Deja el drama para otro cuento ¿sí? -la miré serio-
-Y vos deja tu estupidez lejos de mi ¿sí? -me imitó-
Reí burlón.
-Vos me seguiste -le recordé-
-Quería un puto cigarro! -exclamó-
-¿Y no podías comprarte uno? o ya se.. ¿Pedirle a alguien más? -me volví a acercar a su rostro- todos los hombres de acá mueren por vos -dije con ironía-
-Todos menos vos! -exclamó irritada-
La miré sorprendido mientras ella se daba cuenta de lo que había acabado de decir. Se alejó un poco y desvió su mirada hacia el otro extremo de la terraza, yo no la deje de mirar en ningún momento. Entonces, reaccionó y volteó rápidamente para volver adentro. Dejándome ahí, sin ni una explicación por lo que había dicho.
Y esas tres palabras volvieron a mi mente. Tenía razón, todos le daban bola, se la comían con la mirada, la halagaban y admiraban... Todos menos yo, que hacía todo lo contrario. La trataba mal, indiferente y hasta la ignoraba. Y eso le dolía, porque estaba jugando con su egocentrismo. Y quizás hasta... le atraía.
Volví adentro como si no hubiese pasado nada, me integre al grupo y comencé a joder. Busque con la mirada a Lali sin querer hacerlo, y no la encontré. Quizás se había ido a tomarse todo lo de algún bar para olvidar lo que dijo. Al fin, había aceptado que alguien no se moría por ella.
Cuenta Lali.
-No lo dije, no lo dije, no lo dije!
Me decía mientras entraba rápidamente a mi habitación y me sacaba los tacos. Grité para sacar esa rabia que tenía, ¿cómo pude haberlo dicho?. Me mire al espejo de cuerpo entero y pasé mis manos por mi rostro.
-Estoy loca -hablé-
Volví a gritar y me saqué el vestido, y con tan solo mi ropa interior, me lancé a la cama.
Definitivamente mi noche terminó como jamás lo había imaginado. Aceptando frente al arrogante de Peter, que me volvía loca que no me registrara.
Y era verdad, me volvía loca saber que él era el ÚNICO que no me miraba de la manera en que lo hacían todos, el único maldito hombre que me tiraba mierda, que estaba frente a mi sin babear, que me no me admiraba. Y yo se lo había reprochado.
Se supone que esto era un juego y yo claramente iba perdiendo. Estaba mostrándome débil frente a él, y es que... Ahhhh! maldito infeliz. Siempre conseguía hacerme enojar. Y lo odiaba. Odiaba la facilidad con la que me ignoraba, la maldita ironía que siempre tenía frente a mí. Odiaba que no le gustara!
Me metí adentro de las sabanas con una maldita irritación hacia mi persona. ¿Cómo podía interesarme tanto que un chico no estuviera loco por mí? ¿Era por él? ¿o tan solo por el hecho de que nunca nadie me había tratado así?
Lo único que tenía claro era que ese idiota no me iba a ganar. Que yo también iba a jugar su juego.
-
Nuevo día y lo primero en que pensé al abrir los ojos, fue en Peter. Me putee internamente y pedí el desayuno.
Me di una corta ducha para luego vestirme lo más casual que podía. No pensaba salir de la habitación hasta que fuese la hora de irnos al concierto.
El desayuno llegó y me lo serví mientras veía la tele. Miles de incoherencias, problemas, rumores, gente inútil, etc.
Me puse a ver una película y me acosté nuevamente. Hoy definitivamente no estaba de humor para soportar a la gente.
Unas cuantas horas después, la puerta sonó. La miré asustada por varios segundos hasta que mi celular sonó. Era un texto de Max.
'Estoy afuera de tu habitación. Por favor decime que estás ahí y que no hiciste alguna locura anoche'
Reí estúpidamente al imaginarme su rostro. Me levanté y corrí hasta la puerta, la abrí y lo dejé pasar mientras nuevamente me incorporaba a la cama.
-Ya pensaba que te habías escapado! -exclamó-
-No -respondí mientras volvía mi atención a la tele-
Él me observó por algunos minutos y luego preguntó.
-¿Te sentís bien?
Asentí sin despegar la vista de la tele y entonces, este se acercó al televisor y lo apagó.
-Hey! la estaba viendo -exclamé ofendida-
-Y yo te estoy hablando -aclaró-
-Pfff... -rodeé mis ojos- ¿qué queres?
-Te venía a entregar los horarios de hoy -me dio un papel- y lo que haremos mañana, tenemos una entrevista temprano así que hoy procura no salir ¿sí?
-Lo voy a tener en cuenta -le guiñe un ojo-
-Mariana.. -exclamó en forma de reto y yo reí- hey nena, ¿cuándo vas a terminar con esta maldita actitud? -se sentó en mi cama- vos sos más que esto.
-Soy solo esto y punto -corregí-
-No, vos podes ser muchísimo más si te lo propones -aseguró-
Bufé harta y cansada de siempre el mismo discurso.
-Boee.. -suspiró- ¿qué haces acostada? -preguntó, cambiando de tema-
-Estoy cansada, y quiero estar a full para el concierto de hoy -sonreí-
-¿Qué hiciste anoche? -preguntó-
Encarné una ceja y lo miré fijamente.
-No sos mi padre -le recordé-
-Soy tu manager -corrigió-
-Bueno, no te preocupes porque ni siquiera estuve una hora en el casino y volví a mi cuarto -respondí-
-¿Sola?
-Sí, sola y a dormir -contesté-
Me miro sorprendido y a la misma vez esperando a que me riera para decirle que era una broma pero no lo hice.
-Me parece bien -asintió-
-Qué bueno, ahora ¿te podes ir? quiero terminar de ver la peli -musité-
-Dale, dale -se levantó- a las cinco lista ¿sí?
-Si -prendí la tele- y por favor que nadie me moleste ¿sí? -le pedí-
-Ok.
Cuatro de la tarde y mi puerta sonaba insistentemente. Salí de la ducha envuelta en una bata y corrí hasta la puerta. La abrí sin preguntar quién era y fue un grave error, porque justo ahí estaba Peter.
Continuara...
@Chilelaliter
10 de agosto de 2013
What About Us.
Capitulo Seis.
Cuenta Lali.
Entre al casino e inmediatamente
todas las miradas se posaron sobre mí. Sonreí con superioridad y camine hasta
la barra. Los ojos de todos los hombres que se encontraban allí, recorrieron mi
cuerpo como si fuese una escultura.
Me senté en uno de los gabinetes de
la barra, apoye mi cartera ahí y saque mi celular. No pasó ni un segundo más y
uno de todos los barman que habían ahí, ya estaba frente a mí.
-¿En qué te puedo ayudar, linda? -me
preguntó-
Lo miré con desprecio y luego noté
que era lindo. Le sonreí y observe su torso. Digno de trabajar de barman,
estaba como para pedirlo a él y tener sexo toda la noche.
-En estos momentos solo me podes
ayudar en traerme un trago -respondí- más tarde quizás me podes ayudar en otra
cosa -le guiñe el ojo-
Él sonrió y en sus mejillas
aparecieron margaritas. Sexy.
-Estoy a tu disposición -habló-
Su voz era ronca y rasposa. Estaba
sumando muchos más puntos que cualquier otro barman.
-¿Que trago queres? -me preguntó-
-El mejor que tengas -contesté mirándolo
fijamente-
Me guiño un ojo y volteó para
prepararlo.
Volví a mi celular y vi que Euge me
había hablado.
"¿Dónde vamos hoy?"
Preguntó mediante un texto.
"Estoy en el casino del hotel,
¿qué tal si bajas?" Le contesté.
"¿Estás sola? ¿Y qué hay de
bueno ahí?" Me preguntó de vuelta.
"Muchos hombres sexys y con
dinero" Respondí.
"Apa, me estás tentando
La" Me mando.
"Baja ahora mismo boludita, te
espero, chau" le envié y guardé el celular.
El barman me estaba esperando junto
a su "mejor" trago. Le sonreí y bebí un poco de la copa. Estaba
delicioso.
-¿Cuánto es? -le pregunté-
-Para vos es gratis -sonrió-
Reí suavemente y mordí mi labio
inferior.
-¿Viniste sola? -preguntó el chico-
-Mi amiga está por bajar -le
respondí-
-¿Hacen la previa acá y después van
a bailar? -volvió a preguntar-
-No -reí- el show de hoy nos dejó
agotadas -rode mis ojos-
-Me gustaría verte arriba de un
escenario -aseguró-
-Y a me gustaría verte desnudo
-musité-
Él rápidamente se sonrojo, y sus
facciones se tensaron. Rio roncamente y yo lo imité.
-Estaba bromeando -aclaré- aunque no
sería mala idea eh -reí-
-Sos muy simpática -cambió el tema
algo incómodo- no sé porque la gente de la tele te odia.
-No me odian, me envidian -corregí-
y no me importa, yo aprovecho mi fama nada más.
Él sonrió y aproveche de tomar un
poco de mi trago. Mi celular sonó, lo miré y era una llamada de Max. Bufe y
contesté.
-¿Qué queres? -le pregunté irritada-
-No estás en tu habitación -habló-
-No -reí- salí.
-Mariana! -exclamó en forma de reto-
-Hey, Max tranquilízate -reí- estoy
en el hotel, no te preocupes.
-¿A vos no te interesa nada verdad?
-preguntó molesto-
-Me interesa mi vida y con eso basta
-le respondí enojada-
-Si tanto te interesara tu vida como
decís, me harías caso -me arrebato-
-Ay! ¿Me queres arruinar la
noche?
-No, pero te advierto que de a poco
estás cavando tu propia tumba -me advirtió-
Reí con sarcasmo.
-¿Que vas a hacer? ¿Me vas a
echar? -volví a reír exageradamente- no me jodas! vos no sos nada sin mi
Max! -aseguré-
-No tenes ni una puta idea de cómo
es todo esto Mariana! y cuando lo sepas, quizás sea tarde y te vas a caer de
muy alto -aseguró enojado-
-Para eso tengo un bueno culo y
sobrevivir a la caída -respondí con bronca- ahora déjame de hincharme las bolas
y ándate a dormir abuelo -le corté-
Suspiré pesadamente y agarre la
copa. Tome todo lo que quedaba del trago. Necesitaba calmar esta bronca. Ese
amargado siempre intentaba arruinarme las noches pero nunca lo lograba, y hoy
no iba a hacer diferente.
El barman me miraba atentamente, lo
miré y ambos sonreímos. Deje la copa sobre la barra y me levanté.
-Gracias por el trago, estaba muy
rico al igual que vos -le hablé-
-De nada Lali -sonrió-
Le guiñe el ojo y camine hasta el
baño. Hice mis necesidades y luego me retoqué el maquillaje.
Volví a salir y camine por el
pasillo de todas las mesas. Vi un gran grupo de personas, que reía o charlaban
de cualquier pelutodes. Era mi staff. Sabrina me saludo con la mano y me acerqué.
Iba a estar con ellos mientras llegaba Euge o encontraba a Facundo.
-Pensé que no salías hoy -me dijo
Sabri-
-Esto no lo cuento como salir -reí y
me senté a su lado-
-¿Y Euge? -preguntó-
-Ya viene -le sonreí-
Mire detalladamente a cada persona que
estaba en el grupo. A unos cuantos los conocía y a otros simplemente nunca en
mi vida los había visto. Y bueno, también estaba Peter, quien ni siquiera me
había regalado una de sus fastidiosas miradas.
Miré al rededor del casino buscando
a Facundo y lo encontré. Estaba en una mesa con dos chicas. Y mi enojo
apareció. Y no precisamente por celos, si no que por creerse que puede jugar
conmigo, hacerse el galán o tener una cita con alguien más mientras yo llegaba.
Estaba loco, ni en pedo le hablaba hoy. Era solo yo, y él había acabado de
perder su única oportunidad de tenerme.
Una copa de champagne llego a mis
manos. Miré al que me la daba y lo vi a Erick, el baterista de la banda.
-Creo que la necesitas -habló-
-Si -la tomé- y mucho -tome un
sorbo-
-No pensaba que ibas a bajar
-musitó-
-Solo para no pasar una noche
aburrida -rodé mis ojos-
-Lo hiciste bien hoy -sonrió-
-Como siempre, nada más. Ni una
novedad -aseguré-
Rio pesadamente y hablo con otra
persona. Saque mi celular y le mande un texto a Euge.
"¿Podes llegar
perra?"
"Estoy bajando amor,
tranqui!" me envió de vuelta.
Y al fin, iba a llegar alguien como
yo en este lugar.
Miré a Peter quien estaba riendo con
otros chicos. Y se veía realmente... lindo.
Tenía una risa muy cálida y se le
veía muy sociable, para nada antipático o desagradable como lo era conmigo.
Pero la verdad es que me agradaba ese maldito hijo de puta que era conmigo,
porque aunque nunca lo aceptara ni lo demostrara, me atraían muchísimo más los
hombres que me contradicen y molestan a propósito que los que me dan el gusto
en todo.
Al parecer él noto mi mirada sobre
él y al fin cruzo sus ojos con los míos. Le sonreí y el solo rio.
Se levantó sin decirle nada a nadie
y camino hasta la terraza. Yo no dude en seguirlo.
Cuenta Peter.
Tener a Lali "la muñequita de
porcelana" en el mismo grupo que yo, me hacía estar un poco incómodo y aún
más cuando ella me miraba sin pudor alguno.
Si bien, encontraba que era una
pendeja insoportable, también debía reconocer que me intimidaba a veces. Su
maldita forma de mirarme, sus coqueta forma de hablar, de no impórtale nada.
Eso hacía que me desconcertara unas cuantas veces.
Salí a la terraza para fumar y
despejarme. Quise llamar a mi novia pero deje la idea de lado cuando vi a Lali
acercarse a mí. Y estaba jodidamente sexy. No iba a hacer difícil ignorarla
pero bueno... la chica calentaba.
-¿Me das? -me preguntó cuándo
estuvo a mi lado-
La miré fijamente. Y supe que sus
palabras tenían un mensaje subliminal. Y verdaderamente, si la daba, toda la
noche pero no. No iba a caer en su juego, no iba a hacer uno más en su lista.
Esbocé una sonrisa pícara y reí
cortamente. Ella sonrió de una forma muy coqueta.
-Un cigarro -agregó- a eso me
refiero.
-Lo sabía, lo sabía -respondí-
Saque la cajetilla de mi chaqueta y
se la señale. Ella sacó uno y se lo puso en sus labios. Hizo una seña con sus
dedos para que le diera encendedor. Reí, y me acerqué para prender su cigarro
que estaba en su boca.
-Gracias -dijo mientras botaba el
humo- lo necesitaba.
-¿Porque? -le pregunté-
-Porque mi vida no es tan fácil como
vos pensas -me miró-
-Define lo que es el concepto
"fácil" para vos -le pedí-
Rio y aspiro el humo de su
cigarrillo.
-No -respondió-
Reí y desvié la mirada hasta otro extremo
de la terraza.
-A veces me gustaría ser una chica
normal.
Aseguró luego de unos segundos.
Continuara...
@Chilelaliter lindasss!
9 de agosto de 2013
What About Us.
Capitulo Cinco.
El show duró alrededor de una hora y media. Bailamos, cantamos, reímos y demostramos que a pesar de toda la mierda que nos tiran, somos las mejores.
Durante el concierto miré varias veces a Peter, quien disfrutaba el show relajado y siempre con una sonrisa. Muy diferente a como se comportaba conmigo. Estaba segura que algo le agradaba, y eso me volvía loca sin ni una estúpida razón.
Nos despedimos de toda la gente y al fin bajamos del escenario. Fui rápidamente hasta mi camarín y bebí toda la botella de agua que tenía allí. Me corregí un poco el maquillaje y salí hasta la rueda de prensa.
-Lali -dijo una de las periodistas- ¿es verdad que pronto se viene tu disco de solista?
Miré a Eugenia quien rio. La imité y negué.
-Imposible, yo sin está rubia -pasé mi brazo por la espalda de Euge- no voy a ningún lado.
Ella sonrió y besó mi mejilla.
-Encima, ¿con quién pasaría mis días de descontrol? ósea ni loca! -aseguré-
La sala se llenó de risas. Era verdad, quizás a veces me gustaría mandar esto a la mierda pero sin mi amiga no sería nada. Éramos el combo, o las dos o nada.
-Euge ¿cómo explicas la noche de furia de ayer que tuviste con una colega? -preguntó la misma periodista-
Eugenia respondió pero simplemente no la escuché. En ese momento Peter había entrado a la sala. Lo mire de reojo, pero él estaba concentrado en otra cosa.
-Chicas -dijo otro periodista- anoche se las vio volver con dos chicos ¿son sus nuevos novios?
Ambas reímos cortamente.
-No, en este tiempo no se usa tener novio -respondí-
-Nosotras simplemente no nos complicamos, solo la pasamos bien -agregó Euge-
-¿Y nos les da miedo perder fans por pensar de esa manera? -cuestionó el mismo periodista-
-La gente que nos sigue, nos va a tener que seguir tal y cual somos -respondió la rubia-
-Si son nuestros fans nos van a bancar en todas -acoté-
-¿Que opinan de Punta del Este? -preguntó otro periodista-
Y así vinieron unas veinte preguntas más. Tratamos de responder todo sinceramente, pero la verdad era que el cansancio me estaba matando.
Max dio por finalizada la rueda de prensa y al fin pudimos volver a nuestro camarín.
Una hora después volvimos a nuestro hotel, estaba agotada. Quería darme una ducha y poder descansar. Pero recordé que tenía una cita o algo parecido.
Me di una relajante ducha de media hora. Salí envuelta en una toalla blanca y busque algún conjunto de ropa transparente. Mire cada uno de mis vestidos, todos era lindos así que elegí uno al azar. No tenía mucho tiempo que digamos.
Me seque el cabello y luego lo alisé. Un poco de maquillaje y listo.
Ya estaba lista para una noche de conquista.
Cuenta Peter.
Terminé de supervisar que todo estuviera en su lugar y me fui hasta el hotel. Estaba cansado, había sido un día bastante agotador.
Llegue a mi habitación y me estiré en la cama. Mi celular comenzó a sonar y rápidamente conteste sin siquiera mirar la pantalla. Sabía perfectamente quien era.
-¿Si? -contesté-
-Hola -habló ella a través del celular-
-Amor -musité y una sonrisa se dibujó en mi rostro- ¿cómo estás?
-Bien -suspiró con algo de cansancio- ¿y vos?
-Bien, extrañándote -dije mientras me sentaba en la cama-
-Oum, yo también y mucho -musitó con una dulce voz-
-Justo en estos momentos extraño tus masajes luego de trabajar -dije tierno-
Ella rio tiernamente.
-¿Cuando vuelves? -preguntó interesada-
-Cinco días más -respondí-
-No sabes las ganas que tengo de verte -aseguró-
-Yo también mi amor, pero trabajo es trabajo -suspiré- aunque si la próxima vez me toca viajar lejos de nuevo, te voy a llevar eh -le advertí-
-Me encantaría! -exclamó-
-¿Que vas a hacer ahora? -le pregunté interesado-
-Voy a salir con Pao y Luz -respondió- ¿vos?
-Mmm.. ni idea, pensaba en ir a tomarme algo al casino del hotel con los compañeros pero no sé, estoy agotado.
-Mi amor disfruta!, tenes toda la vida para descansar conmigo después -rio tierna-
-Linda, te amo mucho y me encanta que estemos así de bien -le comenté feliz-
-Y a mí también, porque odio cuando peleamos por teléfono y encima, me pongo triste al sentir tu olor en la almohada-rio-
-Voy a ser tu peor pesadilla por siempre -aseguré riendo-
-Y la mejor definitivamente -agregó y reímos-
-Boee.. me voy ir a duchar -musite mientras me levantaba de la cama-
-Bueno, recorda que te amo muchísimo mi amor -dijo mi novia-
-Lo sé gorda -sonreí como un quinceañero- y yo a vos.
-También lo sé mi gordito lindo.
-Cuídate hoy ¿sí? y pórtate bien -le aconsejé-
-Siempre, igual que vos -me advirtió-
-Siempre -reí-
-Te amooo -exclamó- y hablamos más tarde, un beso.
-Besos, besos, besooos -corté-
Sonreí como estúpido. Definitivamente la amaba.
Se llamaba Natalia y la conocí hace más de tres años mediante un amigo. Ella era todo para mí. Si bien la mayoría de las veces estábamos entre idas y vueltas, sentía que sin ella nada sería igual. Había llegado en el momento preciso a darme felicidad, cuando más necesitaba a alguien y eso se lo iba a agradecer de por vida. Mi vida no sería igual sin ella a mi lado y mucho menos me veía con otra que no fuese ella.
Entre al baño con una inmensa sonrisa en mi rostro. Hablar con Nati definitivamente alegraba mi día.
Una hora después y sin muchas ganas de salir. Salí de la habitación. Camine hasta el ascensor y apreté el botón. Poco después sentí los tacones de alguien pisar fuertemente, la chica se puso a mi lado a esperar el ascensor y pude sentir su aroma. La miré y era muñequita de la tele. Lali.
-¿Vas a salir? -le pregunté algo sorprendido-
Ella me miró de pies a cabeza y luego sonrió.
-Veo que vos también -musitó-
Asentí y volví mi mirada hacia el ascensor.
-Voy solo al casino, esta noche no quiero problemas con Max -aseguró-
La puta madre. Estaba destinado a encontrarme con su ego en todas partes.
-Deberías reconsiderar ese idea por las cinco siguientes noches -le aconsejé-
-No -rio- es solo hoy bombón.
Me guiño un ojo y entro al ascensor que hace menos de cinco segundo había abierto sus puertas.
Me metí adentro también y la vi que estaba pegada en el espejo arreglando su escoté. La miré de pies a cabeza. Aceptaba que era una potra, tenía un culo perfecto y sus lolas siempre estaban como queriendo escapar del vestido. Pero solo era eso, una muñequita superficial cegada por la fama y el dinero. Insoportablemente linda para mi gusto.
Natalia era muchísimo más sencilla y eso era una de las tantas cosas que me gustaban de ella. Y Lali, era todo lo contrario.
-¿A qué piso vas? -me preguntó-
Deje a un lado mis pensamientos y apreté el piso en que estaba el casino.
-¿Me vas a seguir? -preguntó-
Reí. Su egocentrismo era del porte de una mansión.
-No -respondí- no me interesa seguirte.
-¿Y porque vas al casino igual que yo? -preguntó-
-Porque ahí están mis amigos -contesté y ella encarno una ceja-
Me acerqué un poco hasta su oído y susurré.
-No penses que todo gira en torno a vos muñequita.
Sus ojos se encontraron con los míos. Su mirada café cautivaba a cualquiera... menos a mí.
-No lo creo porque sé que es así -aseguró con soberbia-
Apestaba que fuese tan creída. Me aleje negando y tomando mi celular. Tenía una llamada entrante de mi novia que no dude en contestar.
-Amor -contesté-
Y la mirada de Lali se clavó en mí.
-Ya extrañaba hablar con vos -musito mi novia-
-Yo también linda, ¿dónde estás? -dije mientras ignoraba la mirada de Lali-
-A punto de llegar al boliche ¿y vos?
-A punto de llegar al casino -contesté-
-Ah, bueno, te dejo entonces.. Llámame más tarde ¿sí? -me pidió-
-Si mi amor, cuídate mucho y espérame con ganas de hacer el amor cuando vuelva -le hablé. Y eso fue con intención-
-Gordo! -exclamó riendo-
Reí. Y miré a Lali quien había desviado su mirada.
-Te amo mi morochita -susurré, muy cerca del oído de Lali-
-Yo también. Un beso gigante para vos.
-Otro.
Colgué.
Lali de inmediato volteó a verme y por su mirada pude notar que estaba bastante molesta.
-Ah, ¿te arreglaste con tu novia? -preguntó sorprendida-
-Una discusión no hace mucho cuando se trata del amor de tu vida -aseguré-
Rio y rodo sus ojos.
-El amor no existe, es solo una fantasía -aseguró ella-
Reí.
-¿Te has enamorado alguna vez? -le pregunté-
-No, y no me interesaría estarlo -respondió con algo de amargura-
-Estás loca.
-Vos estás loco si pensas que existe un amor que duré toda la vida -musitó con molestia- ¿que son esas pelotudeces?
-Es amor -contesté-
-Nada dura para siempre querido y mucho menos algo tan insignificante como el amor -acotó-
-¿Y qué vas a saber vos del amor si nunca lo has experimentado? -le pregunté-
-No hace falta experimentarlo para darse cuenta que es una mierda -se giró algo molesta-
Reí y me acerca nuevamente a su oído. Note como se estremeció al sentir mi respiración contra su piel.
-Te moris de ganas por enamorarte -susurré-
Negó riendo sarcásticamente y luego volteó. Quedamos a tan solo milímetros.
Miró mis ojos fijamente por algunos minutos hasta que bajo a mi boca. Y por un momento deseé que ella se acercase un poco más y me robara un beso. Pero no, no iba a suceder. Sabía que algo le provocaba pero ni ella ni yo íbamos a ceder. Yo porque tenía novia y ella porque era una maldita egocéntrica.
La puerta se abrió y nuestras miradas rápidamente se desconectaron. Pasé por su lado casi ignorándola pero ella rápidamente tomo de mi brazo. La miré aguantándome la risa. Su mirada se chocó bruscamente con la mía y casi me fulminó. Sonreí creído y ella camino hacia el casino dejándome observar sus lindas curvas. Estaba jodidamente sexy esta noche.
Continuara...
@Chilelaliter cualquier duda o pregunta ahí.
Gracias por leer, son grosas.(L)
El show duró alrededor de una hora y media. Bailamos, cantamos, reímos y demostramos que a pesar de toda la mierda que nos tiran, somos las mejores.
Durante el concierto miré varias veces a Peter, quien disfrutaba el show relajado y siempre con una sonrisa. Muy diferente a como se comportaba conmigo. Estaba segura que algo le agradaba, y eso me volvía loca sin ni una estúpida razón.
Nos despedimos de toda la gente y al fin bajamos del escenario. Fui rápidamente hasta mi camarín y bebí toda la botella de agua que tenía allí. Me corregí un poco el maquillaje y salí hasta la rueda de prensa.
-Lali -dijo una de las periodistas- ¿es verdad que pronto se viene tu disco de solista?
Miré a Eugenia quien rio. La imité y negué.
-Imposible, yo sin está rubia -pasé mi brazo por la espalda de Euge- no voy a ningún lado.
Ella sonrió y besó mi mejilla.
-Encima, ¿con quién pasaría mis días de descontrol? ósea ni loca! -aseguré-
La sala se llenó de risas. Era verdad, quizás a veces me gustaría mandar esto a la mierda pero sin mi amiga no sería nada. Éramos el combo, o las dos o nada.
-Euge ¿cómo explicas la noche de furia de ayer que tuviste con una colega? -preguntó la misma periodista-
Eugenia respondió pero simplemente no la escuché. En ese momento Peter había entrado a la sala. Lo mire de reojo, pero él estaba concentrado en otra cosa.
-Chicas -dijo otro periodista- anoche se las vio volver con dos chicos ¿son sus nuevos novios?
Ambas reímos cortamente.
-No, en este tiempo no se usa tener novio -respondí-
-Nosotras simplemente no nos complicamos, solo la pasamos bien -agregó Euge-
-¿Y nos les da miedo perder fans por pensar de esa manera? -cuestionó el mismo periodista-
-La gente que nos sigue, nos va a tener que seguir tal y cual somos -respondió la rubia-
-Si son nuestros fans nos van a bancar en todas -acoté-
-¿Que opinan de Punta del Este? -preguntó otro periodista-
Y así vinieron unas veinte preguntas más. Tratamos de responder todo sinceramente, pero la verdad era que el cansancio me estaba matando.
Max dio por finalizada la rueda de prensa y al fin pudimos volver a nuestro camarín.
Una hora después volvimos a nuestro hotel, estaba agotada. Quería darme una ducha y poder descansar. Pero recordé que tenía una cita o algo parecido.
Me di una relajante ducha de media hora. Salí envuelta en una toalla blanca y busque algún conjunto de ropa transparente. Mire cada uno de mis vestidos, todos era lindos así que elegí uno al azar. No tenía mucho tiempo que digamos.
Me seque el cabello y luego lo alisé. Un poco de maquillaje y listo.
Ya estaba lista para una noche de conquista.
Cuenta Peter.
Terminé de supervisar que todo estuviera en su lugar y me fui hasta el hotel. Estaba cansado, había sido un día bastante agotador.
Llegue a mi habitación y me estiré en la cama. Mi celular comenzó a sonar y rápidamente conteste sin siquiera mirar la pantalla. Sabía perfectamente quien era.
-¿Si? -contesté-
-Hola -habló ella a través del celular-
-Amor -musité y una sonrisa se dibujó en mi rostro- ¿cómo estás?
-Bien -suspiró con algo de cansancio- ¿y vos?
-Bien, extrañándote -dije mientras me sentaba en la cama-
-Oum, yo también y mucho -musitó con una dulce voz-
-Justo en estos momentos extraño tus masajes luego de trabajar -dije tierno-
Ella rio tiernamente.
-¿Cuando vuelves? -preguntó interesada-
-Cinco días más -respondí-
-No sabes las ganas que tengo de verte -aseguró-
-Yo también mi amor, pero trabajo es trabajo -suspiré- aunque si la próxima vez me toca viajar lejos de nuevo, te voy a llevar eh -le advertí-
-Me encantaría! -exclamó-
-¿Que vas a hacer ahora? -le pregunté interesado-
-Voy a salir con Pao y Luz -respondió- ¿vos?
-Mmm.. ni idea, pensaba en ir a tomarme algo al casino del hotel con los compañeros pero no sé, estoy agotado.
-Mi amor disfruta!, tenes toda la vida para descansar conmigo después -rio tierna-
-Linda, te amo mucho y me encanta que estemos así de bien -le comenté feliz-
-Y a mí también, porque odio cuando peleamos por teléfono y encima, me pongo triste al sentir tu olor en la almohada-rio-
-Voy a ser tu peor pesadilla por siempre -aseguré riendo-
-Y la mejor definitivamente -agregó y reímos-
-Boee.. me voy ir a duchar -musite mientras me levantaba de la cama-
-Bueno, recorda que te amo muchísimo mi amor -dijo mi novia-
-Lo sé gorda -sonreí como un quinceañero- y yo a vos.
-También lo sé mi gordito lindo.
-Cuídate hoy ¿sí? y pórtate bien -le aconsejé-
-Siempre, igual que vos -me advirtió-
-Siempre -reí-
-Te amooo -exclamó- y hablamos más tarde, un beso.
-Besos, besos, besooos -corté-
Sonreí como estúpido. Definitivamente la amaba.
Se llamaba Natalia y la conocí hace más de tres años mediante un amigo. Ella era todo para mí. Si bien la mayoría de las veces estábamos entre idas y vueltas, sentía que sin ella nada sería igual. Había llegado en el momento preciso a darme felicidad, cuando más necesitaba a alguien y eso se lo iba a agradecer de por vida. Mi vida no sería igual sin ella a mi lado y mucho menos me veía con otra que no fuese ella.
Entre al baño con una inmensa sonrisa en mi rostro. Hablar con Nati definitivamente alegraba mi día.
Una hora después y sin muchas ganas de salir. Salí de la habitación. Camine hasta el ascensor y apreté el botón. Poco después sentí los tacones de alguien pisar fuertemente, la chica se puso a mi lado a esperar el ascensor y pude sentir su aroma. La miré y era muñequita de la tele. Lali.
-¿Vas a salir? -le pregunté algo sorprendido-
Ella me miró de pies a cabeza y luego sonrió.
-Veo que vos también -musitó-
Asentí y volví mi mirada hacia el ascensor.
-Voy solo al casino, esta noche no quiero problemas con Max -aseguró-
La puta madre. Estaba destinado a encontrarme con su ego en todas partes.
-Deberías reconsiderar ese idea por las cinco siguientes noches -le aconsejé-
-No -rio- es solo hoy bombón.
Me guiño un ojo y entro al ascensor que hace menos de cinco segundo había abierto sus puertas.
Me metí adentro también y la vi que estaba pegada en el espejo arreglando su escoté. La miré de pies a cabeza. Aceptaba que era una potra, tenía un culo perfecto y sus lolas siempre estaban como queriendo escapar del vestido. Pero solo era eso, una muñequita superficial cegada por la fama y el dinero. Insoportablemente linda para mi gusto.
Natalia era muchísimo más sencilla y eso era una de las tantas cosas que me gustaban de ella. Y Lali, era todo lo contrario.
-¿A qué piso vas? -me preguntó-
Deje a un lado mis pensamientos y apreté el piso en que estaba el casino.
-¿Me vas a seguir? -preguntó-
Reí. Su egocentrismo era del porte de una mansión.
-No -respondí- no me interesa seguirte.
-¿Y porque vas al casino igual que yo? -preguntó-
-Porque ahí están mis amigos -contesté y ella encarno una ceja-
Me acerqué un poco hasta su oído y susurré.
-No penses que todo gira en torno a vos muñequita.
Sus ojos se encontraron con los míos. Su mirada café cautivaba a cualquiera... menos a mí.
-No lo creo porque sé que es así -aseguró con soberbia-
Apestaba que fuese tan creída. Me aleje negando y tomando mi celular. Tenía una llamada entrante de mi novia que no dude en contestar.
-Amor -contesté-
Y la mirada de Lali se clavó en mí.
-Ya extrañaba hablar con vos -musito mi novia-
-Yo también linda, ¿dónde estás? -dije mientras ignoraba la mirada de Lali-
-A punto de llegar al boliche ¿y vos?
-A punto de llegar al casino -contesté-
-Ah, bueno, te dejo entonces.. Llámame más tarde ¿sí? -me pidió-
-Si mi amor, cuídate mucho y espérame con ganas de hacer el amor cuando vuelva -le hablé. Y eso fue con intención-
-Gordo! -exclamó riendo-
Reí. Y miré a Lali quien había desviado su mirada.
-Te amo mi morochita -susurré, muy cerca del oído de Lali-
-Yo también. Un beso gigante para vos.
-Otro.
Colgué.
Lali de inmediato volteó a verme y por su mirada pude notar que estaba bastante molesta.
-Ah, ¿te arreglaste con tu novia? -preguntó sorprendida-
-Una discusión no hace mucho cuando se trata del amor de tu vida -aseguré-
Rio y rodo sus ojos.
-El amor no existe, es solo una fantasía -aseguró ella-
Reí.
-¿Te has enamorado alguna vez? -le pregunté-
-No, y no me interesaría estarlo -respondió con algo de amargura-
-Estás loca.
-Vos estás loco si pensas que existe un amor que duré toda la vida -musitó con molestia- ¿que son esas pelotudeces?
-Es amor -contesté-
-Nada dura para siempre querido y mucho menos algo tan insignificante como el amor -acotó-
-¿Y qué vas a saber vos del amor si nunca lo has experimentado? -le pregunté-
-No hace falta experimentarlo para darse cuenta que es una mierda -se giró algo molesta-
Reí y me acerca nuevamente a su oído. Note como se estremeció al sentir mi respiración contra su piel.
-Te moris de ganas por enamorarte -susurré-
Negó riendo sarcásticamente y luego volteó. Quedamos a tan solo milímetros.
Miró mis ojos fijamente por algunos minutos hasta que bajo a mi boca. Y por un momento deseé que ella se acercase un poco más y me robara un beso. Pero no, no iba a suceder. Sabía que algo le provocaba pero ni ella ni yo íbamos a ceder. Yo porque tenía novia y ella porque era una maldita egocéntrica.
La puerta se abrió y nuestras miradas rápidamente se desconectaron. Pasé por su lado casi ignorándola pero ella rápidamente tomo de mi brazo. La miré aguantándome la risa. Su mirada se chocó bruscamente con la mía y casi me fulminó. Sonreí creído y ella camino hacia el casino dejándome observar sus lindas curvas. Estaba jodidamente sexy esta noche.
Continuara...
@Chilelaliter cualquier duda o pregunta ahí.
Gracias por leer, son grosas.(L)
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